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“Mi hijo murió como un héroe”: el joven que dio la vida por defender a una mujer en peligro


La madre de Fabián Gonzalo Gutiérrez Torres asegura que su hijo no dudó en ayudar cuando vio a una docente amenazada en Yopal. La agresión fue brutal y terminó con su muerte cerebral. Su familia decidió donar sus órganos como último acto de amor.

“Mi hijo murió como un héroe”. Esa es la frase que repite su madre cada vez que intenta explicar por qué Fabián Gonzalo Gutiérrez Torres, conocido como ‘Rufino’, no regresó a casa. No fue una pelea, no fue una venganza, no fue una imprudencia. Fue una decisión: intervenir para defender a una mujer que estaba en peligro.

La mujer, una docente del sector, llevaba tiempo siendo intimidada por un hombre que reaccionó de manera violenta luego de quedar excluido de trabajos ocasionales. Las amenazas se volvieron constantes y el miedo terminó instalándose en su rutina diaria. La situación ya había sido advertida, pero el riesgo seguía latente.

“Él no podía mirar hacia otro lado”

Según relató la madre de Fabián, su hijo fue llamado para ayudar a frenar la agresión. “Él era así. Si veía a alguien en peligro, no se quedaba quieto”, aseguró. Fabián llegó al lugar con la intención de interceder, de evitar que la situación se saliera de control. Nunca imaginó que sería atacado de manera cobarde.

De acuerdo con las autoridades, fue golpeado por la espalda y luego agredido en repetidas ocasiones con un objeto contundente. No hubo diálogo ni advertencia. La violencia fue inmediata y extrema. El joven cayó gravemente herido.
Fabián fue trasladado de urgencia a un centro asistencial en Yopal, donde los médicos lucharon por estabilizarlo. Sin embargo, las lesiones comprometieron de forma irreversible su estado neurológico. Horas después, se confirmó la muerte cerebral.

“Se fue ayudando, como vivió”

Su madre llegó al hospital con la esperanza de un milagro que no ocurrió. En medio del dolor, tomó junto a su familia una decisión que marcó la historia de Fabián incluso después de su muerte: autorizar la donación de sus órganos.
“Así como dio su vida por ayudar a alguien, también decidió salvar otras vidas”, dijo. Para ella, ese gesto final confirma que su hijo actuó siempre guiado por la solidaridad y el respeto por los demás.
La familia sostiene que Fabián no fue una víctima más de la violencia, sino un joven que eligió proteger a una mujer en riesgo, aun cuando eso le costó la vida.

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Un adiós entre dolor y exigencia de justicia
Las exequias se realizaron en el barrio Venecia, en Bogotá, donde familiares, amigos y conocidos lo despidieron entre lágrimas y mensajes de indignación. Para muchos, su muerte no puede quedar reducida a una estadística.

El presunto responsable fue capturado por la Policía y enfrenta un proceso judicial. Sus antecedentes por violencia intrafamiliar y delitos sexuales han reforzado el clamor de la familia para que el caso no quede en la impunidad.

“Mi hijo no era violento. Era valiente”, insiste su madre. Y mientras exige justicia, se aferra a una certeza que no la abandona: Fabián murió como vivió, defendiendo a quien lo necesitaba.


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