
“Mejoran o se van”: el ultimátum del alcalde a Atesa por la ciudad ahogada en basura
El mandatario lanzó una advertencia directa a la empresa de aseo ante el deterioro del servicio en Santa Marta. Dijo que no habrá tolerancia frente a los incumplimientos y advirtió que, si no hay mejoras inmediatas y verificables, el operador no continuará una vez venza el contrato en 2027.
No fue un pronunciamiento diplomático ni una queja más. Fue un llamado de atención enérgico. Con la ciudad rodeada de bolsas negras, contenedores desbordados y rutas incumplidas, el alcalde Carlos Pinedo Cuello decidió decir lo que miles de samarios vienen reclamando desde hace meses: el servicio de aseo no está funcionando y la paciencia se agotó.
“Mejoran o se van. Santa Marta no puede seguir perjudicándose”, dijo el mandatario, dejando claro que el contrato que hoy mantiene a Atesa como operador del servicio no es un cheque en blanco. Aunque la concesión está vigente hasta 2027, Pinedo advirtió que su administración ya evalúa seriamente si se renueva o se reemplaza, dependiendo de lo que ocurra de aquí en adelante.
Santa Marta ahogada en basuras
El problema es visible y cotidiano. En numerosos barrios, la basura dejó de ser una excepción para convertirse en paisaje. Bolsas acumuladas por días en las esquinas, malos olores, presencia de animales y riesgos sanitarios hacen parte de las denuncias constantes de la comunidad. Los camiones no pasan cuando deben y los recorridos no se cumplen como están establecidos.

Uno de los puntos más críticos es la contenerización. Lo que debía ser una solución terminó agravando el problema. Contenedores llenos, dañados o mal ubicados se convirtieron en focos de acumulación, generando más desorden y malestar ciudadano. Para la administración distrital, esto evidencia falta de planeación e inversión por parte del operador.
Un problema que viene de atrás
Pinedo fue claro en un punto: el caos no lo creó su gobierno. El contrato ya estaba concesionado cuando asumió la Alcaldía. Sin embargo, dejó claro que heredar el problema no significa tolerarlo. “Recibimos el contrato, pero no vamos a aceptar un servicio ineficiente”, señaló, marcando distancia entre la responsabilidad contractual y la exigencia política y administrativa.

El mensaje fue directo: Atesa debe responder en el tiempo que le queda de contrato con mejoras reales y medibles. No anuncios, no promesas, no excusas. Resultados. Santa Marta, insistió el alcalde, es una ciudad turística y no puede seguir proyectando abandono en sus calles.
Mientras tanto, el Distrito analiza escenarios y alternativas para garantizar que el servicio de aseo esté a la altura de la ciudad y de sus habitantes. La advertencia ya está sobre la mesa. Ahora, la ciudadanía espera que el ultimátum no se quede en palabras y que, si las fallas persisten, haya consecuencias. Porque la basura sigue ahí. Y el tiempo corre.
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