
Mató a su esposa degollándola con un cuchillo de cocina y luego huyó con su hija pequeña; la policía lo ubicó y capturó
Un ataque de furia terminó en feminicidio. Un hombre asesinó a su pareja cortándole el cuello, la dejó tirada desangrándose y huyó con su hija de tres años. Fue capturado horas después; la menor fue rescatada con vida.
La mató sin piedad y se fue
Le cortó el cuello sin titubear. La vio desangrarse en el piso de su propia casa y la dejó morir. Luego tomó a su hija de tres años, la subió a un carro y huyó. Así terminó la vida de Yuliana Martínez, asesinada por el hombre con el que compartía hogar, en un hecho brutal que dejó a una familia rota y a un barrio entero en shock.
El crimen ocurrió dentro de una vivienda del barrio San José, en el municipio de Sahagún, Córdoba. No fue un ataque externo. Fue violencia doméstica llevada al extremo. El agresor, identificado como Yosman Herazo, atacó a su pareja sentimental con un cuchillo de cocina en medio de una discusión que se salió de control.
Gritos que nadie detuvo
Los vecinos escucharon los gritos. Escucharon la pelea. Escucharon a Yuliana pedir ayuda. Pero nadie imaginó que dentro de esa casa una mujer estaba apunto de ser asesinada. Pensaron que se trataba de una discusión más, hasta que el ruido cesó de manera abrupta.
Ese silencio fue la señal de que ya era tarde. Dentro de la vivienda, Yuliana yacía en el suelo, con una herida profunda en el cuello y sin signos vitales. La sangre marcaba el recorrido del ataque y confirmaba la violencia con la que fue ejecutado el crimen.
Huyó con la niña y sembró el miedo
El asesino no se entregó. No pidió ayuda. No llamó a nadie. Salió de la casa y se llevó consigo a la hija de ambos, una menor de apenas tres años que quedó en medio del horror. Subió a un vehículo negro, de placas CTX-442, y abandonó el barrio.
La noticia de que el hombre había huido con la niña desató pánico entre familiares y vecinos. El miedo no era exagerado: temían que, en su huida, el agresor pudiera hacerle daño a la menor. Cada minuto que pasaba aumentaba la angustia.
Puertas cerradas, llamadas desesperadas y rostros paralizados por el miedo marcaron esas horas. La escena ya no era solo la de un feminicidio, sino la de una niña desaparecida con su agresor.
Carrera contra el tiempo
La Policía activó de inmediato un plan de búsqueda y emitió la alerta por el vehículo. El operativo se extendió a otros municipios, mientras las autoridades intentaban localizar al hombre antes de que ocurriera otra tragedia.
Horas después, la persecución terminó en la ciudad de Sincelejo. Allí fue ubicado y capturado Yosman Herazo. Con él estaba la menor, quien fue recuperada sana y salva por las autoridades.
El rescate de la niña trajo algo de alivio, pero no borró la magnitud del crimen. La madre estaba muerta y la menor quedaba marcada por una violencia que jamás debió presenciar.
Tras el procedimiento, la niña fue entregada al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, entidad que activó el proceso de restablecimiento de derechos y acompañamiento psicológico, debido al trauma vivido.

Mientras tanto, el cuerpo de Yuliana Martínez permanecía en Medicina Legal, convertido en una cifra más de la violencia contra la mujer, pero con una historia que golpea por su brutalidad: fue asesinada en su propia casa, por su pareja y delante de su hija.

Las autoridades avanzan en la investigación para esclarecer completamente los hechos y judicializar al capturado. La comunidad exige justicia y acciones reales para evitar que más discusiones terminen en feminicidio.
En Sahagún, una mujer fue asesinada, una niña quedó sin madre y una verdad quedó expuesta sin maquillaje: cuando la violencia doméstica no se detiene, el final casi siempre es la muerte.
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