Mataron a dos hermanitos cuando jugaban fútbol: quedaron en medio de un enfrentamiento a bala


Los dos menores de edad murieron baleados mientras jugaban fútbol en el corregimiento de Filo Gringo, en El Tarra, tras quedar en medio de un enfrentamiento entre grupos armados ilegales. El fuego cruzado volvió a golpear a civiles indefensos en el Catatumbo, una región donde ni la infancia se salva.

No estaban huyendo. No estaban armados. No estaban metidos en la guerra. Estaban jugando fútbol. Aun así, los mataron.

La noche del jueves 29 de enero de 2026, dos hermanos menores de edad fueron asesinados a tiros en la cancha del corregimiento de Filo Gringo en la región del Catatumbo. Las balas llegaron sin aviso, disparadas en medio de un enfrentamiento armado que se desató entre organizaciones ilegales que convirtió el juego en una trampa mortal.

Los jóvenes corrían detrás del balón cuando comenzó el tiroteo. El sonido de los disparos reemplazó los gritos del partido. No hubo tiempo para refugiarse. El fuego cruzado los alcanzó de lleno.

Una de las víctimas fue identificada como Yeily Tatiana Durán Ascanio. Murió en el lugar. Vecinos intentaron auxiliarla mientras las balas seguían silbando, pero era inútil. Las heridas eran letales. El segundo hermano también cayó bajo el impacto de los disparos. Su identidad aún no ha sido confirmada oficialmente.

El pánico fue inmediato. Familias enteras se lanzaron al suelo dentro de sus casas, apagaron las luces y se encerraron como pudieron. “Aquí uno corre o se muere. No hay ley, no hay protección”, relató un habitante del sector.

La escena fue brutal: una cancha vacía, cuerpos tendidos y una comunidad paralizada por el miedo. Minutos antes, ese mismo lugar era el único respiro para jóvenes que crecen rodeados de fusiles, amenazas y grupos armados.

En Filo Gringo, jugar fútbol no es un derecho: es un riesgo. Los corredores donde se mueven las estructuras ilegales atraviesan pueblos, escuelas y canchas. Los civiles quedan en la mitad. Los niños pagan el precio.

Este doble asesinato se suma a una cadena de hechos violentos que se repiten en el Catatumbo, una región donde los enfrentamientos armados se han intensificado y la presencia del Estado sigue siendo insuficiente.

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Las autoridades llegaron después. Iniciaron investigaciones, levantaron los cuerpos y prometieron esclarecer lo ocurrido. Pero para las familias, eso ya no cambia nada. Dos hermanos salieron a jugar fútbol y regresaron en bolsas negras.


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