Margarita Guerra avanza con su campaña: “el Magdalena decidirá si el cambio sigue o se detiene”

La candidata del caicedismo intensificó su presencia en barrios y redes sociales, reivindicando los logros de los gobiernos del “Cambio con Resultados” y lanzando dardos contra lo que llama “la politiquería tradicional que dejó en el abandono al Magdalena”.

Margarita Guerra, la candidata respaldada por el movimiento caicedista, está en plena ofensiva política. En las últimas semanas se le ha visto recorrer barrios, saludar comerciantes, conversar con líderes comunitarios y encender las redes con mensajes que buscan conectar con las bases del proyecto que gobierna Santa Marta y el Magdalena desde hace más de una década.

Su discurso es claro: el próximo debate electoral no es entre nombres, sino entre dos caminos. 

“El Magdalena lo entendió”, repite con fuerza en sus publicaciones. “Es hora de decidir si este proceso de Cambio con Resultados avanza o se detiene. El poder está en las manos del pueblo”.

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Desde sus plataformas digitales, Guerra sostiene que su aspiración representa la continuidad de las obras, los programas sociales y la política de dignificación que, según ella, han transformado el departamento. 

En contraste, lanza críticas directas a las demás campañas, a las que asocia con “el pasado”, “la politiquería tradicional” y “los mismos que durante décadas no hicieron nada por el pueblo magdalenense”.

“El Magdalena y Santa Marta no se dejan engañar más —ha escrito—. Hay una diferencia entre quienes tenemos logros que mostrar y quienes solo prometen volver a lo que ya fracasó”.

Sus intervenciones buscan reforzar la narrativa de que el proceso iniciado por el gobernador Carlos Caicedo, Rafael Martínez y la alcaldesa Virna Johnson no puede detenerse. En los barrios, su equipo repite el mismo mensaje: continuar el cambio o retroceder.

Con un tono de desafío, Margarita Guerra apela a la memoria reciente y al sentido de pertenencia de los votantes. “Aquí el pueblo tiene la palabra”, insiste, mientras multiplica sus encuentros comunitarios en zonas rurales y urbanas.

La contienda se acerca al día decisivo, pero Guerra parece haber encontrado en la defensa del legado caicedista su principal bandera. En un departamento donde la política se debate entre la continuidad y el regreso de viejas estructuras, su discurso suena a advertencia: detener el cambio, dice, sería retroceder los pocos pasos que el Magdalena ha logrado avanzar, asegura. 

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