Magdalena reduce la deserción escolar y se ubica por debajo del promedio nacional


El departamento pasó de una tasa de deserción del 4,23 % en 2022 al 2,64 % en 2024, según el Ministerio de Educación. Las autoridades atribuyen el resultado a inversiones en infraestructura, alimentación escolar, conectividad y búsqueda activa de estudiantes que habían abandonado las aulas.

Menos estudiantes abandonando las aulas y más niños regresando al colegio. Ese es el resultado que hoy pone al Magdalena por debajo del promedio nacional en deserción escolar.

Las cifras del Ministerio de Educación Nacional confirman que el departamento redujo su tasa de abandono estudiantil del 4,23 % en 2022 al 2,64 % en 2024, un indicador que lo ubica por debajo de la media nacional, fijada en 3,63 %.

El dato no es menor. En un país donde la deserción sigue siendo una de las principales amenazas para el sistema educativo, el Magdalena pasó de enfrentar un problema estructural a convertirse en referencia nacional en permanencia escolar.

Detrás de la reducción aparece la estrategia Todos al Colegio, una política iniciada durante el periodo 20202023 y mantenida como línea de continuidad institucional para evitar que niños y jóvenes abandonen sus estudios.

La intervención no se limitó a campañas pedagógicas. Incluyó inversiones directas y medidas concretas: mejoramiento de infraestructura educativa, fortalecimiento del Programa de Alimentación Escolar (PAE), entrega de 19.000 computadores, ampliación de la conectividad en instituciones oficiales y apoyo al transporte escolar en zonas con mayores dificultades de acceso.

A esto se sumó la búsqueda activa de estudiantes que habían salido del sistema educativo, una estrategia que permitió identificar casos de abandono y reincorporarlos a las aulas antes de que la deserción se volviera definitiva.

Las autoridades también enfocaron esfuerzos en las causas que históricamente empujan a los jóvenes fuera del colegio: embarazo adolescente, trabajo infantil y afectaciones emocionales. Para enfrentarlas, se activaron alianzas con universidades, centros de escucha y programas de acompañamiento psicosocial.

El resultado refleja un cambio en la tendencia educativa del departamento, donde la permanencia escolar comenzó a medirse no solo desde la matrícula, sino desde la capacidad real de mantener a los estudiantes dentro del sistema.

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Aunque el reto continúa, las cifras muestran una señal clara: menos abandono escolar significa más oportunidades educativas y menos riesgo social para una generación que, hasta hace pocos años, estaba más cerca de dejar el aula que de terminar el año académico.


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