Los mataron mientras dormían: sicarios irrumpieron en una casa y ejecutaron a una pareja en Aracataca


 Los dos fueron asesinados a tiros dentro de su vivienda en el barrio El Recreo. Hombres armados entraron a la casa en la madrugada y los masacraron mientras descansaban. El crimen profundiza el miedo en el norte del Magdalena, donde los sicarios ya no esperan en la calle: entran a las casas y matan.

Estaban durmiendo. En la que se suponía era la única zona segura que les quedaba: su habitación. Allí, en medio de la madrugada, Jorge Luis Torres y su esposa Kelly Paola Sierra fueron sorprendidos por hombres armados que irrumpieron en su vivienda, en el barrio El Recreo del municipio de Aracataca, y los asesinaron a sangre fría.

La muerte no tocó la puerta. La tumbaron.

Las ráfagas de disparos rompieron el silencio de la noche y despertaron a los vecinos, que escucharon los tiros, uno tras otro, pero no se atrevieron a salir. El miedo fue más fuerte. Nadie se asomó hasta que el ruido de una motocicleta alejándose confirmó lo peor: los sicarios ya se habían ido.

Solo entonces, con el corazón en la mano, los residentes del sector salieron a ver qué había pasado.

Dentro de una humilde vivienda encontraron la escena que nadie quiere ver: los cuerpos sin vida de un hombre y una mujer tendidos en una de las habitaciones, rodeados de sangre. No había signos de auxilio posible. El crimen estaba consumado.

La Policía fue alertada minutos después y llegó al lugar para acordonar la zona, adelantar la inspección judicial y dar inicio a la investigación. Pero para la pareja ya no había nada que hacer. La violencia llegó primero.

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El doble homicidio dejó en shock a Aracataca, un municipio que en los últimos meses ha visto cómo la violencia sicarial ha cambiado de forma. Ya no se trata solo de ajustes de cuentas en la calle o ataques en espacios públicos. Ahora los sicarios van más allá: entran a las casas, al lugar donde las víctimas duermen, y allí les quitan la vida.

Una modalidad que ya se había visto en municipios como Zona Bananera, Pivijay y Fundación, y que ahora golpea de frente a la tierra de Gabriel García Márquez.

En el norte del Magdalena, el mensaje es claro y aterrador: nadie está a salvo. Ni siquiera dentro de su propia casa. Tener un conflicto pendiente, una deuda, una amenaza o un pasado que alguien quiera cobrar, se ha convertido en una sentencia de muerte.

El temor quedó instalado en el barrio El Recreo y se extendió por todo el municipio. Puertas cerradas, ventanas selladas y noches en vela son ahora parte de la rutina de una comunidad que siente que la violencia ya no avisa, no espera y no perdona.

Aracataca amaneció de luto.

La tierra de Gabo está en shock.


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