Los líos personales y las presiones que rodeaban a la jueza Vivian Polanía, hallada muerta junto a su bebé de 2 meses


La togada fue encontrada sin vida en su vivienda de Cúcuta junto a su bebé de dos meses, quien lloraba sin parar. Aunque no había signos visibles de violencia, las autoridades investigan si su fallecimiento estuvo marcado por conflictos personales, presiones judiciales y un entorno emocional cada vez más frágil.

La tarde del 17 de diciembre de 2025, el silencio de la jueza Vivian Polanía empezó a preocupar. No respondía llamadas, no contestaba mensajes. Su esquema de seguridad y familiares insistieron durante horas hasta que, ante la falta de respuesta, decidieron ingresar a su apartamento en el barrio La Riviera, en el oriente de Cúcuta.

Lo que encontraron fue una escena devastadora: en una de las habitaciones estaba el cuerpo sin vida de la jueza y, a su lado, su hijo de apenas dos meses, llorando de manera incesante. El llanto del bebé fue, paradójicamente, la señal que permitió descubrir la tragedia.

El menor fue trasladado de inmediato a un centro asistencial para una valoración médica preventiva, mientras las autoridades iniciaban los actos urgentes.

Sin signos de violencia, pero con muchas preguntas

El informe preliminar indicó que el cuerpo de Polanía no presentaba signos visibles de violencia. Sin embargo, ese primer análisis no despejó las dudas. Medicina Legal será la entidad encargada de establecer con certeza las causas del fallecimiento.

La Fiscalía General de la Nación y la Policía Metropolitana de Cúcuta asumieron la investigación y dejaron claro que ninguna hipótesis está descartada.

“Ella tenía un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección, pero hasta que no salgan los resultados de Medicina Legal no podemos dar mayores datos”, afirmó el comandante de la Policía de Cúcuta, Libardo Fabio Ojeda Eraso.

Una jueza bajo presión permanente

Vivian Polanía no era una funcionaria más. Como jueza de control de garantías, tomaba decisiones sensibles: legalización de capturas, medidas de aseguramiento y actuaciones procesales que, en muchos casos, incomodan intereses poderosos.
Ese nivel de responsabilidad la llevó a contar con protección de la UNP. Pero también la expuso a presiones constantes. En 2023, ella misma advirtió públicamente que se sentía acosada y perseguida dentro del sistema judicial.

“Me quieren sacar. Tengo pruebas y grabaciones. Tengo miedo de mi vida. Ayer sentí que estaba entrando a la horca”, dijo en una entrevista que hoy cobra un peso inquietante.

Conflictos personales y un bebé sin registrar

Uno de los elementos que más ha llamado la atención de los investigadores es que el bebé de dos meses no había sido registrado oficialmente. Una situación inusual que, según versiones extraoficiales, estaría relacionada con conflictos personales entre la jueza y su pareja o expareja sentimental.

“El registro es lo primero que se hace para acceder a servicios de salud. Al parecer había problemas con su pareja o expareja, pero todo esto sigue siendo especulación”, indicaron fuentes cercanas al caso.

Este dato refuerza la hipótesis de que Polanía atravesaba una situación familiar compleja, marcada por tensiones y decisiones difíciles en medio de su reciente maternidad.

La muerte de la jueza también revive una controversia que la persiguió hasta el final. En 2023, un video suyo bailando de manera erótica —presuntamente grabado en instalaciones del Palacio de Justicia— desató una tormenta mediática y una ola de críticas que impactaron su vida laboral y personal. Polanía defendió entonces su derecho al libre desarrollo de la personalidad y negó cualquier acto de corrupción. Sin embargo, reconoció que la exposición pública le dejó secuelas emocionales profundas.

“Ahora tengo un trauma psicológico. No puedo ponerme una falda sin sentir que me están juzgando”, confesó en su momento.

Tras su fallecimiento, los procesos judiciales que estaban a su cargo deberán ser redistribuidos mientras avanza la investigación. Las autoridades no descartan ninguna línea: problemas de salud mental, complicaciones médicas posparto, conflictos familiares o una combinación de factores que pudieron empujarla al límite.

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Por ahora, la muerte de Vivian Polanía queda envuelta en interrogantes. Una jueza joven, una madre reciente, una mujer bajo presión constante y con conflictos personales que hoy forman parte de un rompecabezas aún sin resolver.


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