Los encerraron para matarlos: madre y su hijo de 12 años fueron asfixiados dentro de su propia casa


El doble crimen ocurrió en un apartamento del barrio San Antonio. La vivienda fue cerrada con candado desde el exterior y no presentaba señales de ingreso forzado, lo que apunta a que el responsable sería alguien cercano a las víctimas.

La puerta estaba cerrada por fuera. Adentro, madre e hijo ya estaban muertos. Nadie escuchó nada. Nadie vio cómo empezó. Pero todo terminó en silencio, en un apartamento convertido en escena de asfixia y encierro.

Así encontraron a Maryi Paola Barragán Pardo, de 28 años, y a su hijo de 12 años: sin vida, sin posibilidad de defensa y sin escape.

La tragedia comenzó con una ausencia. Llamadas sin respuesta, mensajes que nunca fueron leídos y una preocupación que creció con las horas.

El padre de la mujer decidió ir hasta el apartamento, ubicado en el barrio San Antonio. Lo que encontró fue una señal clara de que algo grave había ocurrido: la puerta estaba asegurada con un candado por fuera.

El lugar, que debía ser seguro, estaba sellado.

La puerta que ocultaba la escena

Sin obtener respuesta desde el interior, el hombre alertó a las autoridades. Minutos después, uniformados llegaron al sitio y rompieron el candado.

La puerta se abrió y dejó al descubierto el horror.

Dentro del apartamento, en un ambiente pesado y sin movimiento, estaban los cuerpos de la mujer y su hijo. No había señales de lucha visible en el exterior. Todo había ocurrido adentro, en un espacio cerrado, controlado por quien ejecutó el crimen.

Asfixiados sin posibilidad de escapar

Las primeras inspecciones judiciales confirmaron la causa de muerte: asfixia mecánica.

En la escena fue hallada una franja de tela resistente que sería la clave para reconstruir lo ocurrido. Todo indica que fue utilizada por el agresor para someter y matar a las víctimas.

La forma en que fueron asesinados revela un patrón claro: control total, cercanía y una ejecución que dejó a ambos sin opción de defensa.

Un crimen sin puerta forzada

El detalle que más inquieta a los investigadores es lo que no aparece: no hay señales de ingreso violento.

La puerta no fue forzada. Nadie irrumpió. Eso dirige la investigación hacia una hipótesis concreta: el responsable fue alguien conocido, alguien que pudo entrar sin generar alarma.

La confianza se convirtió en el acceso al crimen.

Vecinos aportaron un dato que podría ser clave. Vieron salir a un hombre del apartamento durante la mañana.

Según esas versiones, tras cometer el doble homicidio, habría cerrado la vivienda con candado desde afuera para retrasar el hallazgo y ganar tiempo.

El silencio posterior fue parte del plan.

La búsqueda del responsable

El caso quedó en manos de la Fiscalía y la Policía, que avanzan en la ubicación del principal sospechoso y en la reconstrucción de los móviles.

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Mientras tanto, en el barrio San Antonio queda una escena imposible de borrar: una madre y su hijo asesinados dentro de su propio hogar, en un crimen que evidencia cercanía, frialdad y una violencia que se ejecutó sin interrupciones.


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