
Lo siguieron hasta el apartamento: cabecilla del Tren de Aragua fue capturado mientras dormía con una mujer en Santa Marta
El criminal venezolano fue capturado mientras dormía en un exclusivo apartamento de la ciudad. Autoridades aseguran que coordinaba narcotráfico, extorsiones y lavado de activos hacia Estados Unidos, Europa y Centroamérica.
Dormía confiado. Estaba de vacaciones, cerrando negocios y creyendo que Santa Marta era un refugio seguro. Pero afuera ya lo tenían rodeado.
Un comando irrumpió en el apartamento de una exclusiva zona residencial de Pozos Colorados en Santa Marta y, sin darle tiempo de reaccionar, lo capturó. Así terminó la huida internacional de Jorge Luis Páez Cordero, alias ‘Cucaracho’, señalado por inteligencia como uno de los cabecillas del temido Tren de Aragua.
La operación ocurrió el 24 de febrero y fue confirmada por la Policía Nacional como un golpe estratégico contra el crimen transnacional que opera en varios países del continente.
Alias ‘Cucaracho’ no cayó por casualidad. Lo venían siguiendo.
La pista fue la mujer
Según información oficial, las autoridades lograron ubicarlo tras un seguimiento silencioso a la mujer con la que compartía sus días en Santa Marta. El criminal se movía con discreción, cambiando constantemente de país para evitar ser detectado, pero esta vez bajó la guardia.
Cuando los investigadores confirmaron su ubicación exacta, unidades del Gaula, comandos Jungla, agentes de la DEA y la Fiscalía ejecutaron el allanamiento.
El operativo lo sorprendió dentro del apartamento. No hubo escape.
Para entonces ya pesaba sobre él una circular roja de Interpol solicitada por Venezuela por delitos de tráfico de estupefacientes y psicotrópicos, asociación para delinquir, tráfico de armas, financiamiento al terrorismo y otros cargos relacionados con crimen organizado.

El hombre que movía rutas internacionales
De acuerdo con la Policía Nacional, alias ‘Cucaracho’ tenía más de siete años de trayectoria criminal y era una pieza clave dentro de la estructura internacional del Tren de Aragua.
Su función no era menor: coordinaba el envío de cargamentos de droga mediante narcolanchas desde Colombia y Venezuela hacia Centroamérica, Estados Unidos y Europa.
Además, las investigaciones lo vinculan con:
- Cobros extorsivos a comerciantes en el Caribe
- Secuestros y amenazas sistemáticas
- Operaciones de lavado de activos
- Financiamiento de redes criminales transnacionales
El director de la Policía Nacional, general William Rincón, aseguró que la captura representa un impacto directo contra la estructura financiera del grupo criminal.
“Le asestamos un golpe estratégico al crimen transnacional. Coordinaba rutas de narcotráfico y dinamizaba extorsiones y secuestros en la región”, afirmó el oficial.
Santa Marta, bajo la lupa del crimen internacional
El hecho vuelve a poner en evidencia cómo organizaciones criminales extranjeras han intentado usar ciudades turísticas del Caribe colombiano como puntos de descanso, coordinación y ocultamiento.
Alias ‘Cucaracho’ se refugiaba precisamente en una zona exclusiva, lejos del perfil típico de un fugitivo. Allí permanecía mientras, según las autoridades, continuaba dirigiendo operaciones ilegales a escala internacional.
Durante el procedimiento fueron incautados cuatro teléfonos celulares y una tablet, dispositivos que ahora serán analizados para identificar redes de apoyo, contactos y rutas financieras del Tren de Aragua en Colombia.
Un mensaje directo del Estado
Para la Policía, la captura busca enviar un mensaje claro: Colombia no será santuario para estructuras criminales extranjeras.
“La cooperación internacional es determinante para cerrarles el paso a organizaciones que pretenden operar más allá de las fronteras. Colombia no será refugio de criminales”, señaló la institución.
Las autoridades también recordaron que el Tren de Aragua ya no está compuesto únicamente por ciudadanos venezolanos, pues ha reclutado delincuentes de distintas nacionalidades, incluyendo colombianos, ampliando su alcance en delitos como trata de personas, tráfico de migrantes y extorsión.
Alias ‘Cucaracho’ pensó que podía esconderse entre turistas, apartamentos de lujo y días de descanso frente al mar.
Pero mientras dormía, el operativo ya estaba en marcha.
La puerta se abrió de golpe y la persecución internacional terminó donde menos lo esperaba: en la cama, en silencio y sin disparos.
Santa Marta dejó de ser su escondite.
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