
“Lo mataron los extorsionistas”: sicarios asesinan a despachador de buses y el miedo vuelve a paralizar al transporte en Barranquilla
Un trabajador del transporte público fue ejecutado a plena luz del día mientras cumplía su jornada laboral en el barrio San Roque. El gremio teme que el crimen sea una nueva represalia de estructuras extorsivas que buscan someter a las empresas a punta de bala.
La rutina del transporte público en Barranquilla se detuvo en seco con el sonido de los disparos. No fue un atraco, ni una riña, fue un mensaje en forma de ejecución.
Rafael Ángel Osorio Peralta estaba trabajando cuando lo mataron. Sin discusiones. Sin amenazas visibles. Sin oportunidad de defenderse.
En la mañana de este miércoles, en el barrio San Roque, dos sicarios llegaron en motocicleta, ubicaron al despachador de buses de la empresa Cootransoriente y dispararon directamente contra él. El ataque ocurrió frente a pasajeros, conductores y comerciantes que apenas alcanzaron a correr para salvar sus vidas.
Un ataque directo y calculado
Testigos relatan que todo ocurrió en segundos.
Uno de los hombres descendió de la motocicleta, caminó sin prisa hasta donde estaba Rafael organizando la salida de los vehículos y le disparó a quemarropa en el cuello.
“El hombre estaba trabajando cuando llegó un tipo y le disparó”, contó un testigo aún impactado.
Rafael intentó huir al percatarse de las intenciones del pistolero, pero el impacto lo derribó sobre el pavimento.
Mientras el trabajador agonizaba, el sicario corrió unos metros intentando guardar el revólver antes de subir nuevamente a la moto donde lo esperaba su cómplice.
La escena quedó marcada por el caos: gritos, personas escondiéndose detrás de buses y locales, y otros intentando auxiliarlo pese al miedo.
Entre mototaxistas, ciudadanos y policías improvisaron un traslado desesperado en un bicicoche hacia el Hospital General de Barranquilla.
Empujaron el vehículo abriéndose paso entre carros con la esperanza de salvarlo. Pero llegó sin vida.
Un trabajador sin enemigos
Rafael Ángel Osorio Peralta vivía en Sabanagrande y era reconocido dentro del gremio como un hombre íntegro, responsable y dedicado a su trabajo. No tenía conflictos conocidos, antecedentes o enemigos.
Por eso, dentro del sector transportador casi nadie duda del trasfondo del crimen.
Para muchos, se trata de otro capítulo de la presión violenta que grupos armados ejercen mediante la extorsión contra empresas de transporte público en el Atlántico.
Matar para obligar a pagar.
Matar para demostrar poder.
Matar para infundir miedo.
El fantasma de la extorsión
Aunque las autoridades aún no confirman oficialmente el móvil, el asesinato revive un historial violento alrededor de la empresa Cootransoriente.
En 2023, sicarios asesinaron al entonces gerente de la compañía, Jorge Meriño Mercado, en un atentado armado que también dejó herido al presidente de la junta directiva, Omar Almanza Martínez.
En ese momento, la Policía confirmó que el directivo había denunciado extorsiones, aunque posteriormente —según versiones oficiales— la investigación fue desistida por recomendación jurídica.
Dos años después, otro trabajador cae bajo las balas.
El patrón preocupa al gremio.
Cada ataque refuerza la sensación de que la violencia avanza más rápido que las investigaciones.
El rechazo de la empresa
A través de un comunicado, Cootransoriente lamentó profundamente el asesinato y destacó la calidad humana de su trabajador.
«La empresa COOTRANSORIENTE lamenta profundamente el sensible fallecimiento de nuestro compañero Rafael Ángel Osorio Peralta… fue una persona íntegra, responsable y comprometida con su labor”, señaló la organización.
La compañía también hizo un llamado firme a las autoridades para esclarecer el crimen y capturar a los responsables.
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Pero más allá del comunicado, el temor se instaló entre conductores, despachadores y trabajadores del transporte público.
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