
Lo mataron cuando terminaba de hacer una carrera: sicarios atacan a bala a ciclotaxista en plena vía pública de Ciénaga
Dos hombres en motocicleta le dispararon a quemarropa y luego realizaron más detonaciones para sembrar pánico entre los testigos. Autoridades investigan los móviles del crimen.
Jhon Jairo López Avendaño acababa de dejar a un pasajero cuando dos hombres en motocicleta se acercaron sin prisa, como cualquier otro vehículo que circula por las calles de Ciénaga. No hubo discusión. No hubo advertencia. Solo disparos. Varios. Directos. A corta distancia.
El ciclotaxista cayó sobre la vía en cuestión de segundos. Su jornada laboral terminó ahí, en plena carrera 21 con calle 9, frente a personas que apenas alcanzaron a entender lo que estaba pasando cuando ya era demasiado tarde.
La violencia volvió a imponerse en la calle.
Un ataque sin margen de escape
Testigos aseguran que los sicarios llegaron con precisión. Frenaron cerca, ubicaron a su objetivo y dispararon sin darle oportunidad de reaccionar. El ataque fue rápido y calculado. Fue un ataque directo.
El hombre, que vivía del transporte alternativo y de los recorridos cortos que sostienen la economía diaria de muchas familias en ese municipio, quedó tendido sobre el pavimento mientras quienes estaban alrededor intentaban reaccionar entre el miedo y la confusión.
Algunos corrieron. Otros gritaron. Varias personas intentaron auxiliarlo. Pero las heridas eran irreversibles.
El terror continuó después de los disparos
Cuando parecía que todo había terminado, los atacantes hicieron algo más.
Según versiones de testigos, tras disparar contra Jhon Jairo realizaron nuevas detonaciones hacia el entorno, obligando a comerciantes, peatones y residentes a buscar refugio desesperadamente.
Puertas cerrándose de golpe, personas tirándose al suelo y niños escondidos dentro de viviendas.
El objetivo ya estaba muerto, pero el miedo siguió instalado.
Una escena repetida
Minutos después llegaron unidades de la Policía Nacional, que acordonaron el sector mientras funcionarios judiciales realizaban la inspección técnica del cadáver.
El cuerpo fue trasladado a Medicina Legal, mientras familiares y vecinos intentaban comprender lo ocurrido.
Hasta ahora, las autoridades no han confirmado los móviles del crimen ni posibles responsables. La investigación avanza para establecer si el asesinato estaría relacionado con disputas criminales que siguen golpeando al municipio.
Jhon Jairo salió a hacer lo mismo de siempre: trabajar, buscar carreras, transportar pasajeros y ganarse el día.
El crimen dejó una escena conocida: sirenas, cinta amarilla y una calle marcada por el miedo colectivo.
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