
Lo mataron con pico de botella por tropezar y tumbar una motocicleta accidentalmente
La disculpa no alcanzó a salvarlo. A Luis Mauricio Chiquillo Ruiz, mototaxista de 30 años, lo asesinaron en plena celebración del Día de las Velitas luego de rozarle la moto a otro conductor que respondió con una violencia desmedida.
Un roce mínimo entre dos motocicletas terminó en un homicidio brutal en la vía a Mamonal, en Cartagena. El agresor quebró una botella y atacó a la víctima en el cuello y el pecho. La familia exige justicia y la comunidad lamenta que la intolerancia siga cobrando vidas en fechas de unión y tradición.
Una noche de tradición convertida en tragedia
Eran las 7:20 de la noche del 8 de diciembre, cuando en la vía a Mamonal, cerca del cementerio de Albornoz, quedó un hombre tendido en el pavimento, ensangrentado, mientras vecinos gritaban pidiendo auxilio.
Luis Mauricio Chiquillo Ruiz regresaba a su casa tras una jornada extensa de trabajo como mototaxista. A pocos metros de su ruta habitual, su moto rozó levemente la de otro conductor y derribó su motocicleta.
Un accidente mínimo, de esos que se resuelven con una palabra o un gesto. Y Luis Mauricio lo tuvo: se detuvo, se disculpó, intentó calmar la situación.
Pero al otro motociclista —según testigos— no le importó. Parecía bajo efectos del alcohol y desató una furia inexplicable. Tomó una botella, la estrelló contra el suelo y, con el pico afilado, se lanzó contra él. Lo hirió en el pecho y el cuello con una violencia que nadie alcanzó a detener.
“Fue cosa de segundos. Él solo le pidió perdón, no quería problemas”, relató uno de los testigos, aún impactado por la escena.
El último intento por salvarlo
Los presentes, en medio del pánico, lo subieron a un vehículo particular y lo llevaron al CAP de Nuevo Bosque con la esperanza de que resistiera. Pero la gravedad de las heridas no le dio oportunidad. Los médicos solo pudieron confirmar lo inevitable: había llegado sin signos vitales.
En cuestión de minutos, la noticia llegó a casa de la familia Chiquillo Ruiz, donde la noche que debía estar iluminada por velas terminó envuelta en un silencio desgarrador.
Un hombre trabajador que murió sin entender por qué
Luis Mauricio era el tercero de cuatro hermanos. Tras prestar servicio militar, se dedicó a oficios varios, empleos en empresas del sector industrial y, más recientemente, al mototaxismo, con el que se sostenía económicamente. Vivía solo, sin hijos, y era descrito por su familia como un hombre tranquilo, de metas humildes, pero firme en su deseo de progresar.
“Él no buscaba líos con nadie. Trabajaba y regresaba a su casa. Eso era todo”, dijo un pariente mientras esperaba que la Policía oficializara el informe del caso.
El agresor, capturado tras una persecución
Aunque la Policía Metropolitana de Cartagena aún no entrega un reporte detallado, la familia afirmó que los uniformados del cuadrante lograron capturar al presunto atacante minutos después, cuando intentaba huir de la zona.
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El crimen se convirtió en el único homicidio registrado durante la celebración del Día de las Velitas en la ciudad, un dato que, lejos de consolar, pone en evidencia que la intolerancia sigue siendo un enemigo mortal que aparece sin aviso y en los momentos menos esperados.
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