
Lo ejecutaron y lo abandonaron en un camino rural: hallan a joven con dos tiros en la cabeza en Santa Ana
El cuerpo de Moisés Ortega fue encontrado en una vereda del municipio de Santa Ana, Magdalena, con impactos de bala en la cabeza. Las autoridades investigan si fue asesinado en otro lugar y arrojado en el sector El Reposo, un paraje solitario escogido, al parecer, para borrar rastros y testigos.
No hubo gritos ni disparos escuchados, solo un cuerpo abandonado sobre la tierra.
La mañana empezó con una escena brutal en zona rural de Santa Ana, Magdalena. A pocos metros de un carreteable polvoriento, campesinos encontraron el cadáver de un joven tendido boca arriba, inmóvil, con dos impactos de bala en la cabeza.
El lugar tiene un nombre que hoy resulta irónico: El Reposo. Allí fue hallado Moisés Ortega.
El hallazgo que rompió la rutina campesina
Los primeros en verlo fueron jornaleros que salían temprano hacia sus labores. El camino que comunica a Pueblito Los Andes con La Gloria suele estar marcado por la tranquilidad del campo: motocicletas madrugadoras, ganado cruzando y trabajadores rumbo a sus parcelas.
Esa mañana algo era distinto.A un costado de la vía divisaron una silueta inmóvil. Al acercarse confirmaron lo que nadie quiere encontrar al iniciar el día: un hombre sin vida, con heridas visibles de bala en la cabeza.
El impacto fue inmediato. El miedo también.
Nadie en la zona escuchó detonaciones durante la madrugada. Un silencio que ahora alimenta la principal sospecha de los investigadores.
Un escenario elegido
El sitio donde apareció el cuerpo no parece casual. El Reposo es un punto apartado, rodeado de potreros y vegetación baja, con escaso tránsito y pocas viviendas cercanas. Un lugar donde cualquier crimen puede pasar inadvertido durante horas.
Por eso, las primeras hipótesis apuntan a que Moisés Ortega no fue asesinado allí.
Las autoridades investigan si el joven fue ejecutado en otro lugar y posteriormente trasladado hasta la vereda para abandonar el cadáver y dificultar la identificación de testigos o pistas.
Una modalidad que preocupa y que ya ha sido utilizada en otros hechos violentos en zonas rurales del departamento.
La escena del crimen sin respuestas
Unidades de la Policía del Magdalena llegaron minutos después del reporte ciudadano. El área fue acordonada mientras peritos adelantaban la inspección técnica del cadáver.
Cada casquillo, cada huella y cada rastro fue recolectado como parte de un rompecabezas que apenas comienza.
Hasta ahora no hay capturas.
Los investigadores revisan rutas de acceso, posibles movimientos durante la noche y testimonios de habitantes cercanos que puedan aportar información sobre quién estuvo en la zona antes del hallazgo.
Un crimen que deja inquietud
La comunidad permanece en incertidumbre. La ausencia de disparos escuchados, el abandono del cuerpo y la forma de ejecución refuerzan la hipótesis de un homicidio planificado.
Mientras avanzan las investigaciones, el caso de Moisés Ortega se suma a la lista de hechos violentos que golpean zonas rurales donde el silencio suele ser el único testigo.
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