
Lo capturan, lo golpearon… y le advirtieron que la próxima le iría peor: la historia repetida de ‘El Gallo’ en el Centro Histórico
Un presunto ladrón conocido como alias ‘El Gallo’ fue capturado tras robar un celular en el Centro Histórico de Santa Marta. La comunidad lo persiguió, lo retuvo y lo golpeó antes de entregarlo a la Policía, en medio del cansancio colectivo por los hurtos repetidos y la desconfianza en la justicia.
La captura que nadie celebró
No hubo satisfacción. Tampoco alivio.
Cuando la patrulla de Policía se llevó esposado a Jorge Luis Castro Pabón, alias ‘El Gallo’, la sensación que quedó flotando en la esquina de la calle 12 con carrera cuarta no fue tranquilidad, sino una frase repetida casi en coro:—“Mañana está otra vez aquí”.
Eran cerca de las 10:00 p.m. cuando, según testigos, el hombre salió a hacer lo que —dicen comerciantes del sector— ya se volvió rutina: robar en pleno Centro Histórico de Santa Marta.
En segundos interceptó a un ciudadano, le arrancó el celular de las manos y huyó corriendo entre las calles donde conviven turistas, vendedores y trabajadores nocturnos. Pero esta le fue mal: los gritos de auxilio no quedaron en el aire.
La gente decidió correr detrás de él.
Persecución, rabia y justicia por mano propia
La persecución avanzó varias cuadras. Señalamientos, insultos y pasos acelerados hasta que finalmente lo alcanzaron.
Lo que vino después fue la expresión más clara del cansancio ciudadano.
Varias personas lo retuvieron y comenzaron a golpearlo. Se trató de una reacción acumulada por meses —o años— de hurtos que, según comerciantes, se repiten sin consecuencias reales.
La escena reflejaba más frustración que violencia gratuita. Algunos gritaban que lo hicieran “para que no volviera”, convencidos de que el sistema judicial terminaría devolviéndolo a las calles.
La intervención de la Policía evitó que la agresión escalara. Los uniformados controlaron la situación y formalizaron la captura del presunto ladrón.
Pero el daño ya estaba expuesto: no solo el del robo, sino el de la confianza rota.
“Es el mismo de siempre”
Alias ‘El Gallo’ no era un desconocido.Comerciantes y trabajadores del sector aseguran que su rostro es familiar en una zona donde los hurtos se han vuelto parte del paisaje nocturno.
Mientras lo subían a la patrulla, las conversaciones no giraban alrededor del delito recién cometido, sino del futuro inmediato del detenido.—“Ahorita lo vemos otra vez caminando por aquí”, dijo un comerciante sin ocultar resignación.—“Aquí siempre pasa lo mismo: capturan, judicializan… y después vuelven”, agregó otro trabajador del sector.
Las frases no son nuevas. Tampoco la sensación de impotencia.
Un problema que va más allá de un ladrón
Para quienes trabajan en el Centro Histórico, el caso no se resume en una persona.
Pequeños negocios aseguran ser víctimas frecuentes de robos similares. Hablan de pérdidas constantes, denuncias que sienten estancadas y una percepción creciente de abandono institucional.
El ciclo, dicen, parece inquebrantable: delito, captura, audiencia y regreso a las calles.
Por eso la reacción de la comunidad no fue solo contra un presunto delincuente, sino contra una dinámica que consideran repetitiva y desgastante.
La violencia colectiva, aunque ilegal, termina siendo el síntoma visible de una inconformidad más profunda: la falta de resultados que la gente percibe frente a la delincuencia cotidiana.
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