
Llegó a entregar un pedido y lo mataron por no dejar testigos: domiciliario murió tras 12 días en UCI
Era un trabajador ajeno al ataque, falleció luego de recibir cuatro disparos en la cabeza durante un atentado sicarial en Sabanalarga. Su muerte eleva a tres las víctimas de un hecho que hoy desata indignación.
No era el objetivo. No tenía deudas ni enemigos. Estaba trabajando. Aun así, lo balearon en la cabeza para que no hablara. Doce días después, murió. Carlos Enrique Naranjo, domiciliario y padre de familia, fue asesinado por estar en el lugar equivocado cuando sicarios ejecutaron a su verdadero blanco en Sabanalarga.
El ataque: dispararon para borrar testigos
El atentado ocurrió el 28 de marzo en el barrio Villa Carmen, etapa 2. El objetivo era Juan David Sarmiento Pacheco, conocido como alias ‘Corni’, quien fue asesinado en el lugar.
En medio de esa escena apareció Carlos Enrique Naranjo Estrada, de 36 años. Llegaba a entregar un pedido de comidas rápidas. Era parte de su rutina diaria.
Los sicarios lo vieron. Decidieron que no podía quedar vivo.
Le dispararon en la cabeza. Cuatro veces. La intención era eliminar cualquier testigo.
Doce días entre la vida y la muerte
Tras el ataque, Naranjo fue trasladado de urgencia a la Clínica San Rafael de Sabanalarga. Ingresó en estado crítico.
Durante doce días permaneció en una Unidad de Cuidados Intensivos. Su condición fue siempre reservada. Las heridas eran graves, profundas.

Los médicos intentaron sostenerlo. Su familia se aferró a la esperanza.
El miércoles 9 de abril, a las 10:00 de la mañana, su cuerpo no resistió más.
Murió.
Un trabajador que sostenía a su familia
Carlos Enrique no tenía relación con el crimen. Era mototaxista y domiciliario. Trabajaba todos los días para sostener a su compañera sentimental y a sus dos hijos menores.
Su nombre no estaba en investigaciones ni en conflictos.
Su suegra, Ivianeth Margarita, lo describe como un hombre servicial, cercano, respetado.
“Era una persona que si usted le pedía un favor no se lo negaba. Se dio a querer mucho con la gente”, contó, mientras exige justicia.
Tres muertos y una comunidad indignada
Con su fallecimiento, el ataque deja tres víctimas fatales. Una ejecución que terminó arrasando con la vida de un hombre ajeno a todo.
El caso ha generado rechazo en el Atlántico. La comunidad reclama acciones concretas frente a una violencia que alcanza incluso a quienes solo están trabajando.
Justicia pendiente
La familia de Carlos Enrique exige respuestas. Pide que el caso avance, que los responsables sean identificados y capturados.
Por ahora, queda el vacío. Dos niños sin su padre. Una familia destruida.
Y una verdad que pesa: en medio de la violencia, estar en el lugar equivocado puede costar la vida.
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