
Liam tenía 5 años: el paseo familiar en Mendihuaca que terminó en una tragedia irreversible
El menor, residente en la vereda México, jurisdicción de Guachaca, murió por inmersión en la desembocadura de la playa de Mendihuaca, en Santa Marta. Segundos de descuido bastaron para que el agua le arrebatara la vida y dejara a una familia sumida en un dolor inconsolable.
La familia Carrascal Macías había salido con una sola intención: pasar un día distinto, respirar aire de playa y ver sonreír a Liam Samir Carrascal Macías, un niño de cinco años lleno de energía, curiosidad y ganas de jugar. El plan era sencillo y común para muchos en Santa Marta y sus alrededores. Nadie imaginó que ese paseo terminaría convirtiéndose en una herida que no cerrará jamás.
El hecho ocurrió en la desembocadura de la Playa de Mendihuaca, un punto donde el río se encuentra con el mar y donde la fuerza del agua suele ser traicionera. En medio del disfrute, Liam ingresó al agua. Fueron segundos. Un descuido mínimo, casi imperceptible, pero suficiente para que la corriente hiciera lo impensable.
Cuando sus padres reaccionaron y lograron sacarlo, el niño ya no respondía. La desesperación se apoderó del lugar. Gritos, llanto, intentos por auxiliarlo y miradas paralizadas de quienes presenciaron la escena. Nada funcionó. El agua ya había hecho su daño.
El dolor que queda
Liam Samir Carrascal Macías, residente en la vereda México, jurisdicción de Guachaca, fue identificado por las autoridades como la víctima de esta tragedia que hoy conmueve a la ciudad. Sus padres, descritos por allegados como personas dedicadas y amorosas, quedaron devastados. El impacto emocional es profundo: la culpa, el “si hubiera”, el recuerdo constante de esos segundos que cambiaron todo.
Quienes estuvieron cerca aseguran que el silencio posterior fue tan duro como los gritos iniciales. El cuerpo del niño, inmóvil, marcó el final de un día que había empezado con ilusión y terminó en muerte.

Una advertencia que llega tarde
La tragedia vuelve a encender las alarmas sobre los riesgos en zonas de desembocadura, donde el comportamiento del agua puede variar en cuestión de instantes. Son lugares engañosos, especialmente peligrosos para niños, incluso cuando parecen tranquilos.
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Pero para la familia de Liam Samir Carrascal Macías, cualquier advertencia llega tarde. Hoy solo queda el duelo, la ausencia y una vida que se apagó demasiado pronto. Santa Marta llora a un niño de cinco años y acompaña, con respeto y dolor, a unos padres que regresaron a casa sin su hijo.
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