Le robaron el subsidio a una abuela, pero la ciudad se solidarizó y en horas le reunieron más de $2,5 millones


Una mujer de 72 años fue engañada por un desconocido que le arrebató los $460.000 que acababa de reclamar del subsidio para adulto mayor en el coliseo de Gaira, en Santa Marta. La historia desató indignación y solidaridad: ciudadanos organizaron una colecta que en pocas horas multiplicó la ayuda y cambió el final de la historia.

La escena fue dura: una mujer de 72 años llorando en la puerta del coliseo de Gaira, con las manos vacías y la voz quebrada. Minutos antes había recibido el dinero que esperaba desde hacía días. Minutos después ya no tenía nada.

Un hombre la engañó y le arrebató los $460.000 del subsidio para adulto mayor que acababa de reclamar.

Pero lo que comenzó como otro golpe de la inseguridad en Santa Marta terminó desatando algo distinto: una ola de solidaridad que multiplicó la ayuda y cambió el final de la historia.

El subsidio que esperaba

La mujer, residente del sector de Gaira, salió muy temprano de su casa aquel miércoles. Tenía un objetivo claro: reclamar el subsidio económico que el Gobierno entrega periódicamente a los adultos mayores.

Feliz llegó hasta el coliseo de Gaira, uno de los puntos habilitados para reclamar los pagos. Allí aguardó su turno junto a decenas de personas que también esperaban recibir el apoyo.

Después de completar el proceso, finalmente le entregaron el dinero: $460.000 pesos.

Para ella no era una cifra cualquiera. Era el dinero con el que pensaba cubrir gastos básicos y necesidades urgentes.

Guardó el efectivo y salió del lugar, pero la tranquilidad le duró apenas unos minutos.

El engaño

A pocos metros del coliseo, un hombre se le acercó.

Según relató después la mujer, el desconocido inició una conversación amable. Le dijo que tenía un vehículo cerca y que podía llevarla.

La charla fue breve, pero suficiente para generar confianza.

El hombre la convenció de caminar hacia donde supuestamente estaba el carro. Y fue en ese corto trayecto donde ocurrió todo.

En cuestión de segundos la despojó del dinero que llevaba consigo.

Cuando la mujer logró reaccionar, el hombre ya había desaparecido.

El subsidio que había esperado durante días se había esfumado en minutos.

El llanto en el coliseo

Desorientada y golpeada por la situación, la mujer regresó al coliseo.

Allí contó lo ocurrido.

Entre lágrimas explicó que acababa de perder el dinero que necesitaba para enfrentar sus gastos más inmediatos.

El relato comenzó a circular entre quienes estaban en el lugar y poco después la historia empezó a moverse por redes sociales.

La indignación fue inmediata.

Una adulta mayor engañada minutos después de reclamar un subsidio.

En Santa Marta, donde la inseguridad no distingue edad ni condición, el caso tocó una fibra sensible.

La ciudad respondió

La reacción llegó más rápido de lo que cualquiera imaginaba. La iniciativa fue impulsada por dos influencers, quienes difundieron el caso e invitaron a los ciudadanos a ayudar.

La propuesta era simple: reunir dinero para devolverle a la abuela lo que había perdido. Y la respuesta fue masiva.

Comenzaron a llegar transferencias y aportes desde distintos puntos de la ciudad.

Algunos enviaron 2.000 pesos, otros 15.000 y unos más $50.000. Pequeños aportes que empezaron a sumar.

En cuestión de horas, la colecta superó lo perdido. Luego lo duplicó y siguió creciendo.

Más del doble

El resultado final sorprendió incluso a quienes impulsaron la campaña.

La colecta logró reunir más de $2.500.000 pesos, una cifra muy superior a los $460.000 que la mujer había perdido.

El dinero llegó como un alivio inesperado para la adulta mayor, quien vive sola en un pequeño apartaestudio ubicado en un cerro del sector de Gaira.

Para ella, el apoyo no solo representa ayuda económica. Es la posibilidad de afrontar con mayor tranquilidad los próximos días.

La historia comenzó con un engaño y un robo que dejó a una abuela llorando.

Pero terminó mostrando algo distinto.

Porque en medio de la inseguridad y la rabia que dejó el hecho, Santa Marta también respondió con solidaridad.

Lea aquí: Pinedo va por la deuda histórica de Pescaíto: prometió acabar las inundaciones y ya definió la ruta para el colector pluvial

Y esta vez, la ciudad terminó dando más de lo que le habían quitado.


¿Quieres pautar

con nosotros?