Le propinaron golpiza en el Mercado Público fue a la clínica, lo estabilizaron, regresó a su casa y murió


El hombre de 38 años, fue atacado por varias personas. Logró llegar por sus propios medios a una clínica y regresó a casa creyendo que había sobrevivido, pero horas después su cuerpo colapsó por las lesiones internas.

Durante la madrugada quedó tirado, pero vivo. Hender Anaya Tovar, conocido en Pescaíto como “El Mono”, caminó ensangrentado entre el dolor y la confusión luego de recibir una golpiza brutal en pleno corazón del mercado público de Santa Marta. Nadie imaginó que esa caminata, hecha con lo poco que le quedaba de fuerza, sería apenas el prólogo de su muerte.

La agresión

Ocurrió en la calle 8 con carrera 8, uno de los puntos más transitados de la ciudad, incluso de noche. Según versiones preliminares, varias personas lo rodearon y descargaron sobre él una violencia despiadada. Golpes secos. Ataques directos a la cabeza. Presuntamente, un objeto contundente marcó el inicio del final.

Cuando los agresores se fueron, quedó un hombre maltrecho, respirando, tratando de entender por qué seguía consciente.

El error que costó la vida

Contra todo pronóstico, Hender se levantó. Como pudo, llegó por sus propios medios hasta la Policlínica La Castellana. Allí fue atendido, valorado y, tras el chequeo inicial, decidió retirarse voluntariamente. Pensó que había librado la peor parte. Que el cuerpo aguantaría. Que la muerte no había venido por él esa noche.

Pero la violencia no siempre deja marcas visibles. El daño seguía avanzando por dentro.

El colapso

Ya en su casa, con el paso de las horas, su estado de salud se deterioró. El cuerpo comenzó a pasar factura. Convulsionó. El pánico regresó. Fue trasladado de urgencia a otro centro asistencial, donde médicos lucharon por estabilizarlo.

No fue suficiente. La golpiza había sido demasiado.

Hender Anaya Tovar murió al día siguiente, no en la calle donde lo atacaron, sino horas después, cuando su cuerpo ya no pudo resistir más.

Una sentencia sin explicación

Hasta ahora, no se conocen las razones del ataque. No hay claridad sobre una discusión previa ni sobre qué llevó a varias personas a descargar tal nivel de violencia contra un solo hombre. Nadie ha explicado por qué.

Lo que sí está claro es que aquella madrugada no fue solo una agresión, fue una sentencia que tardó horas en cumplirse.

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Las autoridades avanzan en las investigaciones para identificar a los responsables y esclarecer las circunstancias del hecho. Mientras tanto, el caso vuelve a encender las alarmas sobre la violencia en espacios públicos de Santa Marta, donde una persona pudo irse a casa creyendo que había sobrevivido… sin saber que ya estaba condenado.


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