
Le negaron permiso a concierto, salió enfurecido y mató a dos personas: su madre recibió los videos y lo delató
Un joven de 18 años fue capturado en la Ciudad de México luego de que enviara accidentalmente a su madre videos y fotografías en los que se atribuía el asesinato de dos hombres la misma noche. El material se convirtió en la prueba clave que permitió su captura y judicialización por doble homicidio.
Ulisses Enrique ‘N’ no fue delatado por un testigo presencial ni por una investigación de meses. Fue su propia madre quien activó el operativo policial que terminó con su captura. La noche del sábado 17 de enero, el joven de 18 años se grabó confesando dos asesinatos cometidos con arma blanca. Pretendía enviar los registros a conocidos, pero los archivos terminaron por error en el chat que mantenía con ella.
Al ver los videos y fotografías, la mujer reconoció la voz de su hijo, escuchó el relato de los ataques y observó imágenes tomadas tras los hechos. No dudó. Acudió de inmediato ante la Fiscalía de Milpa Alta y entregó el material como prueba.
Ese error digital selló el destino del joven.
El origen de la violencia
Según el testimonio rendido por la madre ante las autoridades, horas antes de los crímenes se había presentado una fuerte discusión familiar. El conflicto comenzó cuando ella le negó permiso para asistir a un concierto. La negativa provocó una reacción violenta.
Ulisses salió de la vivienda alterado, sin dar mayores explicaciones, y se dirigió hacia el sector del Deportivo San Agustín Ohtenco, en la alcaldía Milpa Alta. A partir de ese momento, la noche escaló hacia un escenario de sangre.
El primer ataque
En las inmediaciones de una zona conocida como el globódromo, el joven se encontró con la primera víctima: un hombre de aproximadamente 50 años que, según las autoridades, se encontraba en condición de calle.
Cámaras de seguridad captaron a ambos caminando juntos minutos antes del ataque. En los videos que él mismo grabó después, Ulisses aseguró que se trataba de un “rival”, intentando justificar el crimen. Esa versión fue desmentida más tarde por los investigadores, quienes descartaron cualquier vínculo previo entre agresor y víctima.
El ataque se cometió con arma blanca.
Un segundo homicidio la misma noche
Horas después, y cerca del mismo sector, Ulisses habría cometido un segundo homicidio. Nuevamente, el joven se grabó. En los registros audiovisuales relataba lo ocurrido, se atribuía los hechos y mostraba una actitud de exaltación que llamó la atención de los investigadores.
Las imágenes y videos no solo contenían confesiones. También registraban su vestimenta y los lugares donde se desplazó tras los ataques.
El material llegó por error al celular de su madre. Al confirmar la gravedad de lo que estaba viendo, la mujer acudió a las autoridades y entregó los archivos originales, lo que permitió establecer una línea clara de tiempo y ubicar al sospechoso.
Con esas pruebas, agentes de la Policía de Investigación y de la Secretaría de Seguridad Ciudadana desplegaron un operativo en Milpa Alta.
Ulisses fue localizado y detenido aún con la misma ropa que aparecía en los videos.
Tras su captura, el joven fue trasladado a la Fiscalía de Homicidios. Un juez determinó que existían elementos suficientes para procesarlo por doble homicidio doloso, mientras se define su situación jurídica.
La investigación continúa abierta para establecer con precisión las circunstancias de ambos crímenes. Lo que ya quedó claro es que no fue una persecución policial ni una investigación compleja lo que lo llevó ante la justicia, sino un error que convirtió una confesión privada en una prueba irrefutable.
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