Las siete caras del horror: cómo una banda juvenil cometió el crimen más atroz del año en Santa Marta


Cayeron todos los responsables del crimen que estremeció a Santa Marta y al mundo: los jóvenes que engañaron, asesinaron y desmembraron al biólogo italiano Alessandro Coatti.

La investigación culminó. Las pruebas fueron contundentes. Entre todo el material de evidencia que manejaron la Fiscalía y la Policía, se logró reconstruir paso a paso el crimen que sacudió a Santa Marta y que estremeció a la comunidad internacional: la muerte del biólogo italiano Alessandro Coatti.

Los siete implicados ya están tras las rejas. Son jóvenes entre 18 y 25 años de edad, con rostros que jamás hubieran despertado sospechas, pero con una mente criminal que los llevó a planear un asesinato con precisión, crueldad y frialdad.

Una banda con rostro juvenil

A pesar de su corta edad, estos jóvenes habían perfeccionado un método de robo cibernético a través de aplicaciones de citas. Con ellas, localizaban extranjeros o turistas con alto poder adquisitivo, los atraían, los drogaban y finalmente los despojaban de sus pertenencias.

Con Coatti repitieron el plan, pero esta vez el crimen se les salió de control. Tras seducirlo y ganarse su confianza, lo llevaron a una vivienda del barrio El Pando, donde fue asesinado y desmembrado para intentar simular un ajuste de cuentas entre narcotraficantes.

Rastros que no pudieron borrar

La Policía Judicial y el CTI siguieron los rastros con paciencia. Sangre, ADN, cámaras de seguridad y testimonios fueron las piezas que, una a una, encajaron en el rompecabezas del horror.

Cada pista los acercaba más a los responsables. Las recompensas ofrecidas por la Alcaldía de Santa Marta, encabezada por Carlos Pinedo Cuello, y el trabajo coordinado de la Fiscalía en conjunto con investigadores de Italia, resultaron claves para dar con el paradero de los implicados, incluso fuera de la ciudad donde estaban escondidos.

Uber, el séptimo capturado

El último en caer fue Uber Etilvio Torres García, un joven que pensó haber escapado del radar judicial. Lo sorprendieron mientras veía un partido de microfútbol en el barrio Las Vegas. Una fotografía en la que aparecía junto a Coatti lo delató. Esa noche de la captura casualmente llevaba el mismo jean y chancletas con las que aparece en una imagen de cámara de seguridad junto al italiano.

Ese video fue suficiente para reconstruir los minutos previos a la desaparición del extranjero. Uber habría sido la primera persona en tener contacto con el biólogo la noche en que desapareció. Lo citó por una aplicación, se encontraron en el Camellón de la Bahía y desde allí lo llevó hasta la casa del Pando, donde lo esperaban sus cómplices.

Su papel fue crucial: fue quien engañó y trasladó al italiano hacia la trampa. Los investigadores lo siguieron por meses, esperando el momento preciso para capturarlo y sumarlo al grupo que ya enfrentaba cargos por homicidio agravado, desaparición forzada y ocultamiento de material probatorio.

Los otros seis rostros

En los meses anteriores ya habían sido capturados seis jóvenes más, entre ellos una mujer. Cada uno cumplió un rol dentro de la estructura delictiva:

  • Brian Augusto Cantillo Salcedo, señalado como líder de la banda y coordinador del ataque.
  • Oswal Moisés Ospino Navarro, implicado como autor material del crimen.
  • Isaac Enrique Márquez Charris, quien habría participado directamente en la agresión y robo.
  • Andrea Camila Berdugo Escorcia, sindicada de actuar como anzuelo para atraer al biólogo mediante la aplicación.
  • José Alfredo Díazgranados Sotelo (alias El Flaco), vinculado con la desmembración y ocultamiento del cuerpo.
  • José Ángel Lizcano Fernández, acusado de trasladar y dispersar restos y pruebas tras el asesinato.

El crimen fue tan meticuloso como brutal. Intentaron hacer creer que se trataba de un ajuste de cuentas entre bandas, pero los rastros de ADN y los registros de las aplicaciones los delataron.

La justicia les llegó

Con la captura de Uber Etilvio Torres García, el caso Coatti llega a un punto clave. “La Policía fue implacable con estos criminales”, afirmó el coronel Jaime Ríos, comandante de la institución en Santa Marta.

Por su parte, el secretario de Gobierno, Camilo George Llor, destacó la coordinación institucional y la información ciudadana que permitió resolver el caso.

Santa Marta envía un mensaje claro: el delito tiene consecuencias”, aseguró.

El cierre de una pesadilla

Así se cierra un capítulo de horror que marcó a Santa Marta y dejó en evidencia cómo el crimen digital y las redes de engaño pueden convertirse en trampas mortales.

Lea aquí: La foto que delató al joven que citó y engañó al italiano asesinado y descuartizado en Santa Marta

Los siete jóvenes que hoy enfrentan la justicia no solo arrebataron la vida de un extranjero que vino a conocer la ciudad, sino que mostraron el rostro más oscuro de una generación que, a su corta edad, se dejó seducir por el dinero fácil y el crimen.


¿Quieres pautar

con nosotros?