
La Registraduría certificó las firmas y Caicedo quedó habilitado para competir por la Presidencia
El exgobernador del Magdalena inicia campaña sin tutelas políticas, marcando distancia del petrismo y apostándole a un proyecto propio dentro de la izquierda.
Carlos Caicedo tiene vía libre para competir por la Presidencia de la República luego de que la Registraduría Nacional del Estado Civil certificara que las firmas recolectadas superan el umbral exigido por la ley. El trámite, clave y definitivo, lo habilita formalmente para inscribir su candidatura y entrar de lleno a la carrera por la Casa de Nariño.
El aval no es solo un requisito cumplido: es el punto de partida de una nueva etapa política. Caicedo, exalcalde de Santa Marta y exgobernador del Magdalena, se prepara para un pulso nacional con una premisa clara: no pedir bendiciones ni depender del liderazgo del presidente Gustavo Petro. Lo ha dicho sin rodeos. Su apuesta es construir un proyecto propio, con alianzas nuevas y un discurso de izquierda que —según él— se respalda en “resultados en el territorio”.
La certificación de firmas, confirmada por la autoridad electoral, despeja cualquier duda sobre la legalidad del proceso y lo ubica en el mismo tablero de los demás aspirantes que ya mueven fichas. Desde ahora, Caicedo puede concentrarse en lo político: recorrer el país, estructurar equipo, definir programa y disputar un electorado que observa con atención el reacomodo de fuerzas dentro de la izquierda.
El paso también tiene una carga simbólica. Caicedo no llega por el respaldo de un partido tradicional, sino por la vía ciudadana. Esa decisión marca su discurso y, al mismo tiempo, eleva la exigencia: demostrar que el respaldo en firmas puede transformarse en votos y en una propuesta con alcance nacional.
De esta manera, Caicedo inicia su carrera presidencial con un mensaje de independencia. No busca aprobación, busca competir. No hereda un proyecto, intenta fundarlo.
Con la validación en el bolsillo, la campaña deja de ser una intención y se convierte en una confrontación real. Desde hoy, Carlos Caicedo ya no es solo un dirigente regional con ambición nacional: es un candidato habilitado, con calendario electoral en marcha y con la presión de probar que su izquierda, la que dice tener resultados, puede llegar hasta el poder central.
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