La orden vino de arriba: el líder armado, que celebró en redes la decapitación de un menor en La Guajira


Nain Pérez Toncel, alias El Bendito Menor, señalado como cabecilla de un bloque de más de 200 hombres, habría ordenado la tortura, mutilación y decapitación del joven de 14 años que la comunidad señalaba por el crimen de la niña Shelsy Navarro Ojeda. El hecho, exhibido en redes sociales como trofeo, expone el poder de una paraautoridad criminal y la ausencia del Estado.

La violencia no terminó con la muerte de Shelsy Navarro Ojeda, la niña de 3 años que estremeció a Mingueo. Se multiplicó. Y tomó forma de castigo público. Según versiones conocidas por las autoridades y denunciadas por defensores de derechos humanos, la orden de torturar, mutilar y decapitar al adolescente de 14 años señalado por la comunidad habría salido de Nain Pérez Toncel, conocido como El Bendito Menor, líder armado con amplio control territorial en La Guajira.

El episodio fue anticipado y celebrado en redes sociales. Desde su cuenta de Facebook, el propio Nain publicó mensajes y videos en los que exhibía al menor retenido.

“Gracias a la rápida reacción de mis perros, mis hijos. Ya ellos saben qué hacer con el perro ese”, escribió, en una publicación que desató el horror.

Horas después, en historias, apareció la imagen de la cabeza del joven colgada de un árbol, presentada como trofeo.

La “ley” de las Autodefensas

Para la defensora de derechos humanos Norma Vera, lo ocurrido no fue un arrebato colectivo ni una reacción espontánea, sino la aplicación de la “ley criminal” de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra.

“En esta región esta organización tiene un poder criminal muy grande. Ni siquiera las autoridades se atreven a llevarles la contraria. Por eso nadie impidió que a este joven lo subieran a una moto y lo llevaran a la sierra, donde lo torturaron, mutilaron y asesinaron”, afirmó.

Vera lamentó la permisividad institucional frente a lo sucedido y advirtió que la verdad corre el riesgo de quedar enterrada con las víctimas.

“Muy difícilmente se sabrá por qué mataron a la niña. Y si hay dudas sobre otra persona, también recibirá el mismo castigo”, dijo, en referencia a la lógica de terror que se impone en varios municipios.

Paraautoridad y control del territorio

La defensora describió un escenario de paraautoridad.

«En varios pueblos de La Guajira hay miembros de los Conquistadores de la Sierra que patrullan y ejercen control. No se mueve una aguja sin la orden de este grupo”, aseguró.

Ese control, añadió, explica por qué el traslado del menor, su cautiverio y su asesinato ocurrieron sin oposición efectiva.
Vera rechazó de manera enfática la venganza como respuesta al crimen de la menor.

“Nunca podrá justificarse una muerte con otra. Ambos casos son repudiables. La autoridad es la que debe actuar y llegar al fondo del asunto”, destacó.

Beneficios y exhibición de poder

La defensora recordó que alias Nain, líder de las ACSN, cuenta actualmente con el levantamiento de órdenes de captura otorgado por el Gobierno en el marco de la exploración de conversaciones de sometimiento a la justicia. Esa condición, explicó, le ha permitido moverse sin restricciones por La Guajira y Magdalena y exhibir en redes sociales su accionar y lujos.

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Mientras las autoridades insisten en que todo es materia de investigación, las imágenes ya circularon, el mensaje fue enviado y el miedo se instaló. En La Guajira, la justicia volvió a ser reemplazada por el castigo, y la violencia, lejos de cerrarse con una verdad, dejó dos muertes y una pregunta que sigue sin respuesta. ¿Quién manda realmente en el territorio?


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