
La moto le falló y casi se la queman: el ladrón que quedó atrapado por su propia mala suerte en Avenida del Río
Un delincuente que acababa de cometer un hurto en la Avenida del Río terminó capturado luego de que su moto no encendiera en el momento crítico de la fuga. El hombre intentó esconderse en un local, pero fue detenido por la Policía. El video de su desesperación ya es viral en Santa Marta.
La huida estaba escrita. El delito, consumado. Y el escape, calculado al segundo. Pero en la Avenida del Río sucedió lo inesperado: la máquina le falló al dueño del delito.
El hombre, aún sin identificar, corrió hacia su motocicleta como si el pavimento le quemara los pies. Se montó, giró la llave, aceleró… y nada. El motor tosió, dudó, agonizó. En el video que circula en redes se ve el instante exacto en que la desesperación le entra por los ojos: el manubrio temblando, su cuerpo intentando empujar el tiempo, y la moto —esa cómplice de tantas fugas— negándose a encender.
Fue el segundo en que todo cambió.
Detrás aparecieron los uniformados. El ruido de una bota contra el pavimento lo hizo reaccionar: dejó la moto tirada, casi la patea, y corrió hacia un local comercial donde creyó encontrar un respiro. Se escondió mal, como si la sombra no le alcanzara para cubrir la culpa. Adentro, el silencio solo duró unos pasos.
El policía llegó, entró rápido y lo encontró nervioso, con miedo que la comunidad le diera su lección a puños. Intentó escabullirse entre estantes, pero ya no había escapatoria: la mala suerte lo había seguido hasta allí.
Afuera, la moto quedó en mitad de la calle, rodeada de curiosos que no dudaron en grabar el drama. Algunos decían que, con tanto forcejeo por encenderla, estuvo a punto de incendiarse; otros repetían que “eso fue Dios”, que “al que hace mal, todo le sale mal”.
Lo cierto es que la captura se concretó gracias al imprevisto más elemental: una moto que no arrancó y un fugitivo que corrió directo hacia su propia detención.
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El delincuente continúa sin identificar, pero su rostro —entre susto y rabia— ya rueda por redes sociales como otra postal del día a día de Santa Marta: una ciudad donde incluso el delito tiene días en que la suerte le da la espalda.
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