
La mataron y la botaron como basura: el brutal patrón detrás de los asesinatos de recicladores en Soledad
El hallazgo del cuerpo torturado de una recicladora envuelta en sábanas y bolsas plásticas encendió las alarmas en Soledad. Es el segundo crimen con extrema violencia contra trabajadores del reciclaje en pocas semanas, un patrón que empieza a generar temor y preguntas sobre quién está detrás de estas muertes.
La envolvieron en sábanas. La metieron en bolsas plásticas. Le ataron los pies. Y luego la abandonaron entre la maleza como si fuera basura.
Así terminó la vida de Gloria Esther Araújo Varela, conocida como ‘La Yoyi’, una recicladora de 36 años cuyo asesinato volvió a sacudir al municipio de Soledad y abrió una pregunta inquietante: ¿por qué están matando a los recicladores de una manera tan brutal?
Su cuerpo fue hallado el miércoles 25 de febrero en una zona enmontada del barrio 12 de Octubre, dos días después de haber sido reportada como desaparecida. Ya estaba en estado de descomposición.
Pero lo más perturbador no fue solo la forma en que la ocultaron.
Junto al cadáver, investigadores encontraron un cartel con un mensaje escrito: “Faltan 2×1, por robar”, una advertencia que ahora forma parte del material probatorio y que refuerza la hipótesis de un crimen con intención de enviar un mensaje.
Las primeras indagaciones apuntan a que el asesinato no ocurrió en el lugar donde fue encontrado el cuerpo. Para los investigadores, todo indica que la mujer fue asesinada en otro sitio y posteriormente trasladada hasta la zona cubierta de maleza para abandonarla.
El cadáver estaba envuelto cuidadosamente, como si alguien hubiera querido ocultarlo y retrasar su hallazgo. Un intento de borrar rastros.
El CTI de la Fiscalía realizó la inspección técnica y trasladó el cuerpo a Medicina Legal, donde se busca establecer la causa exacta de la muerte y determinar si hubo tortura previa al asesinato.
Un patrón que comienza a repetirse
El crimen de ‘La Yoyi’ no es un hecho aislado.
Semanas antes, otro reciclador había sido asesinado con un nivel de violencia similar. Se trataba de Wilson Alexander Meléndez Marquina, un joven venezolano de 21 años que también se dedicaba al reciclaje.
Su cuerpo apareció desmembrado dentro de bolsas de basura en el arroyo El Salao, en el sector de Las Moras.
Dos víctimas. La misma actividad. El mismo nivel de brutalidad. El mismo intento de desaparecerlos entre desechos.
La coincidencia mantiene bajo presión a las autoridades, que ahora investigan si existe una limpieza social, retaliaciones criminales o disputas relacionadas con economías ilegales que utilizan a población vulnerable.
Vulnerables y sin protección
Gloria Esther Araújo residía en el barrio 7 de Agosto y sobrevivía del reciclaje, una actividad informal que ejercen cientos de personas en las calles del municipio. Según información oficial, registraba una anotación judicial del año 2015 por tráfico de estupefacientes, dato que también es analizado dentro del proceso investigativo.
Sin embargo, para quienes la conocían, era una mujer que luchaba diariamente por sobrevivir en medio de condiciones difíciles.
Hoy su muerte se suma a una cadena de hechos que golpea a una población invisible: trabajadores informales que recorren las calles de madrugada, sin protección y expuestos a cualquier forma de violencia.
La repetición de asesinatos con características similares encendió las alertas entre habitantes y autoridades locales. El temor crece ante la posibilidad de que exista un patrón criminal dirigido contra recicladores.
Mientras avanzan las investigaciones, queda una escena imposible de ignorar: personas asesinadas, mutiladas o envueltas en bolsas, abandonadas como desechos humanos.
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