
La mataron a los 18: guerra criminal en Soledad ya no respeta edad ni género
La joven murió tras ser atacada a tiros en el barrio Villa Paraíso, en Soledad. Las autoridades investigan si el crimen estaría relacionado con la disputa violenta entre estructuras delincuenciales que operan en la zona, donde las amenazas se han vuelto antesala de la muerte.
En el municipio de Soledad, Atlántico, las amenazas ya no son advertencias: son cuentas regresivas.
La madrugada del martes 25 de febrero terminó con la vida de Glenis Patricia Rodríguez Ariza, una joven de apenas 18 años que durante horas luchó por sobrevivir después de recibir varios disparos en un ataque armado ocurrido en el barrio Villa Paraíso. No lo logró. A las 2:50 a. m., los médicos confirmaron su muerte tras intentar estabilizarla sin éxito.
Su caso se convirtió en un nuevo capítulo de la guerra criminal que se libra en el municipio, una disputa donde la edad dejó de ser protección y el género dejó de importar.
La noche del ataque
El atentado ocurrió la noche del lunes 24 de febrero. Testigos reportaron detonaciones en el sector y segundos después a la joven gravemente herida en el suelo.
Fue trasladada de urgencia a un centro asistencial, donde permaneció varias horas bajo atención médica. Las heridas eran demasiado graves.
Mientras los médicos intentaban salvarle la vida, afuera comenzaban a circular versiones, rumores y temores que hoy forman parte de la investigación judicial.
Amenazas antes de los disparos
La madre de la víctima reveló a las autoridades que la familia había recibido amenazas previas, sin conocer con certeza las razones. Según su testimonio, los señalamientos estarían relacionados con el grupo delincuencial organizado Los Costeños, información que fue incorporada al expediente y actualmente es verificada por la Policía Judicial.
En el barrio, sin embargo, la historia toma otro rumbo.
Habitantes del sector aseguran que la joven y su entorno familiar tendrían presuntos vínculos con Los Pepes, otra estructura criminal que opera en la zona. Esta versión también es analizada por los investigadores, aunque hasta ahora no existe confirmación oficial.
Entre una hipótesis y otra, lo único claro es que Glenis quedó atrapada en medio de una confrontación que no da segundas oportunidades.
Una guerra sin reglas
Soledad vive desde hace meses una escalada de violencia marcada por disputas territoriales entre bandas dedicadas al microtráfico y otras economías ilegales. En esa lucha, los ataques selectivos se han vuelto frecuentes y las amenazas suelen anteceder los homicidios.
Algunos logran huir. Otros cambian de barrio. Otros, como Glenis, no alcanzan.
Las autoridades intentan establecer si el crimen fue un ajuste de cuentas directo o un mensaje dentro de la confrontación entre estructuras delincuenciales. Para ello continúan recolectando testimonios, revisando cámaras de seguridad y analizando antecedentes de intimidaciones denunciadas en el sector.
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