
“La izquierda sola no gana”: Roy Barreras lanza advertencia y pide unir al centro para evitar la derrota progresista
El candidato presidencial defendió su papel como fundador del Pacto Histórico, respondió a quienes dentro del mismo movimiento piden no votar por él y aseguró que solo una alianza entre centro e izquierda puede impedir el regreso de la derecha al poder. Desde Santa Marta insistió en que su candidatura busca “salvar” el proyecto progresista antes de que, según dijo, el sectarismo lo lleve al fracaso.
Roy Barreras no llegó a Santa Marta a pedir silencio ni consensos cómodos. Llegó a confrontar. En plena carrera hacia la consulta del 8 de marzo, el candidato presidencial reconoció lo evidente: una parte del mismo Pacto Histórico —movimiento político que dice ayudó a construir— hoy promueve que no voten por él. Y lejos de esquivar el choque, decidió responder de frente.
“Soy fundador del Pacto Histórico”, afirmó sin rodeos, marcando distancia con los sectores que cuestionan su aspiración. Para Barreras, el debate interno no es menor: lo que está en juego, dice, es la supervivencia misma del proyecto político que llevó por primera vez a la izquierda al poder en Colombia.
Su tesis es clara y repetida durante toda su intervención: “la izquierda sola pierde”.
La unidad como única salida
Roy Barreras sostiene que la victoria progresista no fue producto de una corriente ideológica pura, sino de una alianza estratégica entre sectores distintos.
Según explicó, el actual gobierno nació porque el centro y la izquierda caminaron juntos, algo que —asegura— algunos sectores radicales parecen haber olvidado.
“La izquierda sola nunca ha ganado en Colombia”, insistió. “La unidad del centro y la izquierda garantiza la unidad del país”.
El candidato fue más allá y lanzó una advertencia política directa: quienes creen que el progresismo puede triunfar desde posiciones rígidas podrían conducir el proyecto “al abismo y al desastre”.
No habló de adversarios externos. Habló de divisiones internas.
El fantasma del sectarismo
El tono se endureció cuando abordó las críticas provenientes desde su propio sector político.
Barreras calificó como “sectaria y terca” la postura de quienes rechazan su candidatura y aseguró que una minoría intenta cerrar espacios democráticos dentro del movimiento.
“La izquierda dio la vida durante décadas por la democracia, pero ahora quieren negarnos la democracia”, afirmó.
Para respaldar su argumento, expuso cifras electorales: recordó que más de 11 millones de colombianos votaron por el proyecto progresista en elecciones pasadas, pero solo una pequeña parte participó posteriormente en procesos internos.
Las mesas, dijo, quedaron vacías.
El mensaje implícito fue contundente: el problema no es falta de respaldo popular, sino desconexión política.
El centro como puente, no como traición
Barreras también defendió su identidad política, consciente de que su tránsito hacia posiciones de centro ha sido motivo de críticas.
“Yo soy de centro”, reiteró, asegurando que no se trata de una renuncia ideológica sino de una estrategia para ganar gobernabilidad y ampliar mayorías.
Su apuesta consiste en atraer sectores moderados sin romper con las bases progresistas. Una fórmula que, según él, ya demostró funcionar.
“La izquierda sola no puede. Yo tampoco puedo solo”, dijo, en una frase que resume el corazón de su campaña.
Lo que escuchó en el Magdalena
Durante su recorrido por Santa Marta y municipios del Magdalena, Barreras aseguró haber encontrado un reclamo común: seguridad, orden institucional y respuestas concretas a necesidades sociales acumuladas durante años.
Según el candidato, la ciudadanía pide soluciones prácticas más que discursos ideológicos.
Por eso insiste en combinar lo que define como tres pilares: defensa institucional, seguridad y respuesta social al descontento popular.
Un equilibrio que, afirma, solo puede lograrse desde una coalición amplia.
Una consulta que definirá fuerzas
Roy Barreras se mostró confiado en la votación del 8 de marzo. Cree que los resultados demostrarán que existe un sector amplio del electorado progresista que se identifica con su propuesta de convergencia política.
Más que una simple consulta, la plantea como un termómetro del futuro del progresismo colombiano.
“La unidad es la victoria”, repitió.
Pero también dejó una advertencia final dirigida a sus críticos internos: “los abrazo y los acojo, pero que no abran heridas que después cueste sanar”.
Porque, en esta campaña, la batalla más dura no parece estar contra la derecha, sino dentro de la propia izquierda.
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