La abrazó para matarla: el brutal feminicidio de joven de 21 años que estremece al barrio 20 de Octubre


La mujer fue asesinada a puñaladas por su pareja en Santa Marta, luego de años de maltrato que su familia asegura fueron ignorados por miedo. La joven había decidido dejarlo, pero regresó por sus pertenencias y terminó siendo atacada brutalmente frente a un familiar.

La advertencia fue clara y nadie la olvida: él dijo que la mataría por no querer seguir con él. Natalia Campo ya había tomado una decisión que le costó años: dejar al hombre que la maltrataba. Durante cuatro años soportó golpes, humillaciones y el miedo constante. Tenían dos hijos pequeños, de apenas 2 y 3 años, y ese vínculo terminó siendo una de las cadenas que la mantuvo en la relación.

En el barrio 20 de Octubre todos sabían lo que pasaba. Los moretones eran visibles, aunque ella los ocultara con excusas. Decía que se había caído, pero el silencio era una forma de sobrevivir.

Hasta que decidió irse. Se refugió donde una tía. Intentó romper el ciclo. Pero él no lo aceptó.

El regreso que la llevó a la muerte

Natalia volvió a la casa por sus cosas. Fue en la noche de este domingo cuando todo ocurrió. Nadie imaginó que ese regreso sería el último. Él ya había lanzado la amenaza a la familia, pero ella no creyó que fuera capaz de cumplirla.

Se equivocó. Aprovechó el momento para atacarla.

El abrazo que escondía el cuchillo

La escena confundió a todos. Un familiar los vio juntos. Él la tenía abrazada. Por un instante pensaron que se estaban reconciliando, que todo había quedado atrás.

Pero ese abrazo era una trampa. Con un brazo la sostenía y con el otro le hundía el cuchillo una y otra vez. Fueron múltiples puñaladas, directas, repetidas, sin posibilidad de defensa.

Cuando la prima se dio cuenta de la sangre, reaccionó de inmediato. Lo golpeó con fuerza y logró apartarlo. Natalia aún estaba con vida.

La carrera contra la muerte

La llevaron de urgencia a la clínica Gestión Salud.

Llegó herida, grave, luchando por mantenerse con vida. Los médicos intentaron salvarla, pero las heridas eran demasiado profundas.

Murió poco después. Tenía 21 años.

El feminicidio desató una reacción inmediata.

En el barrio 20 de Octubre la querían. La describen como una joven servicial, tranquila, de buen corazón. La noticia corrió rápido y la indignación creció con la misma velocidad.

Vecinos intentaron hacer justicia por mano propia. La Policía tuvo que intervenir para sacar al agresor del sector y evitar que fuera linchado. Alexis Omar Sánchez fue capturado y quedó a disposición de las autoridades.

Una historia anunciada

El dolor de la familia tiene una carga adicional: lo vieron venir.

Sus tías, primas y allegados le insistieron durante años que se alejara de ese hombre, que era peligroso, que la diferencia de edad —19 años mayor— también marcaba una relación desigual y violenta.

Ella le dio oportunidades. Muchas. Cuando decidió salir, ya era tarde.

Detrás del crimen quedan dos niños pequeños.

Un niño y una niña que crecerán sin su madre, víctimas silenciosas de una violencia que ya había dado señales claras.

La historia de Natalia Campo no fue un hecho aislado ni inesperado. Fue una tragedia anunciada que terminó cumpliéndose con la crudeza de las amenazas ignoradas. Y con un abrazo que terminó siendo mortal.


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