“Juntos vamos a salir adelante”: Pinedo se metió al barro y repartió ayudas a 80 familias del Simón Bolívar


El alcalde regresó de Panamá y, sin pasar por el despacho, salió a los barrios inundados. Entregó mercados, almuerzos y kits con apoyo de la empresa privada. Los damnificados expresaron su agradecimiento.

Carlos Pinedo no alcanzó a sentarse en su oficina. Apenas regresó a Santa Marta, proveniente de su viaje en representación de la ciudad en Panamá, lo que encontró fue agua metida en las casas, familias durmiendo entre el barro y gente que lo perdió casi todo. Se puso las botas y se fue directo a los barrios.

A uno de los que llegó en las últimas horas fue al Simón Bolívar, allí encontró que más de 80 hogares siguen golpeados por las lluvias que desbordaron el río Manzanares. Colchones dañados, neveras inservibles, niños sin juguetes ni útiles escolares y adultos sin saber qué cocinar al día siguiente. Ese fue el escenario que recibió al alcalde.

Frente a este panorama, empezó la entrega de mercados, frazadas y medicamentos. Este sábado llegaron además 500 almuerzos donados por la Sociedad Portuaria, refrigerios y kits escolares aportados por Atesa, pacas de agua, linternas y hasta guineo verde que el propio mandatario llevó a la comunidad.

Vamos a estar presentes llueva, truene o relampaguee”, dijo Pinedo frente a un grupo de vecinos que lo esperó bajo el sol, todavía con las marcas de la inundación en las paredes.

La gente no le habló con discursos, sino con historias crudas: casas que se llenaron en minutos, electrodomésticos perdidos, el miedo de otra noche de aguacero. El alcalde caminó las calles, entró a viviendas y escuchó reclamos que llevan años repitiéndose.

Es primera vez que un alcalde se detiene a escucharnos y camina con nosotros para entender el problema”, dijo Nini Johana Buelvas, residente de la calle principal del barrio. Su voz resume lo que muchos repetían en voz baja: no quieren solo mercados, quieren soluciones definitivas.

Oliveth Martínez, otra de las damnificadas, lo dijo sin rodeos: “nos agrada que él mismo haya venido, que entregara los almuerzos y que mirara cómo estamos viviendo”. Para ellos, la presencia pesa tanto como la ayuda.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, Marco Fidel Suárez, le pidió al mandatario que el diagnóstico no se quede en papel.

“Con Carlos Pinedo sé que tendremos soluciones a estos problemas recurrentes”, aseguró mientras mostraba las calles todavía húmedas.

La Alcaldía admite que la emergencia no ha terminado. El censo de afectados sigue creciendo y el riesgo de nuevos frentes fríos mantiene a la ciudad en vilo. Por eso la estrategia, dicen, es doble: ayuda inmediata y obras de fondo.

Detrás de las fotos y los boletines hay una realidad dura: familias que dependen del almuerzo donado para pasar el día y barrios que cada invierno vuelven a empezar de cero.

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Pinedo se fue del Simón Bolívar con la misma promesa que repitió varias veces: “de esta salimos juntos”. La comunidad, cansada de promesas viejas, decidió darle un voto de confianza, pero con una condición silenciosa: que el próximo aguacero no los encuentre igual de solos.


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