
“Jugaremos la B sin plata y sin refuerzos”: Eduardo Dávila admite que el Unión Magdalena está ahogado en deudas
El máximo accionista del equipo de Santa Marta confirmó que el club no contratará refuerzos para el Torneo BetPlay 2026 y que afrontará el campeonato sin sus mejores jugadores. Las deudas, las pérdidas económicas y la baja asistencia al estadio tienen al equipo samario al borde del colapso financiero.
No es una advertencia ni una estrategia. Es una confesión cruda. El Unión Magdalena jugará la B sin refuerzos y asfixiado por las deudas y obligado a competir con juveniles y jugadores prestados. Así lo admitió sin rodeos Eduardo Dávila Armenta, máximo accionista del Unión Magdalena, al confirmar que el club no tiene cómo invertir un solo peso más.
La realidad financiera del equipo quedó expuesta en una frase que resume la magnitud de la crisis:
“Estoy debiendo hasta la camisa”
Con ese panorama, cualquier ilusión deportiva quedó descartada antes de arrancar el Torneo BetPlay 2026.
“No hay ninguna posibilidad (…) hasta que no se pague todo eso no podemos pensar en nada, ni adquirir compromisos. Perdimos mucha plata el año pasado, los auxilios no alcanzaron y la gente no fue al estadio”, sentenció Dávila.
Sin figuras, sin refuerzos y con juveniles
Las declaraciones confirman lo que ya se percibía en la pretemporada: el ‘Ciclón Bananero’ competirá con lo que tenga, no con lo que necesita. Pese a las recientes ventas de Jermein Peña y Jannenson Sarmiento al Junior de Barranquilla, los ingresos no alcanzaron para tapar el hueco financiero que arrastra el club.
El resultado es un plantel limitado, armado principalmente con futbolistas de divisiones menores y jugadores, muchos de ellos con escaso recorrido profesional. Un escenario que golpea directamente las aspiraciones deportivas y aumenta la frustración de la hinchada.
En Santa Marta, el sentimiento es de resignación: el equipo inicia el año sin inversión, sin figuras y con un proyecto condicionado más por las cuentas que por el fútbol.
Así, el Unión Magdalena inicia el 2026 en modo supervivencia: sin refuerzos, sin sus mejores jugadores y con una deuda que manda más que cualquier idea deportiva. El mensaje desde la dirigencia fue claro y doloroso: primero pagar, después competir. Mientras tanto, la B se jugará con lo que haya.
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