
Jueves Santo de sangre: asesinan a un hombre y a una mujer y los abandonan en trochas de Nueva Granada
Los cuerpos fueron hallados en zona rural, con múltiples impactos de bala y en puntos distintos. Las víctimas aún no han sido identificadas. El doble crimen sembró miedo en una comunidad que esperaba una jornada de recogimiento.
Los mataron y los dejaron tirados en el monte. En pleno Jueves Santo, cuando la gente buscaba silencio y fe, Nueva Granada reportó dos cadáveres abandonados en trochas rurales. Un hombre y una mujer fueron ejecutados a bala y arrojados como si sus vidas no valieran nada.
El primer hallazgo: un cuerpo entre la maleza
La primera escena apareció en la vereda Plataforma. Habitantes que transitaban por la zona encontraron el cuerpo de un hombre tendido entre la vegetación. Tenía múltiples heridas de arma de fuego.
El lugar era apartado, sin testigos, sin ruido. Solo el cuerpo y la evidencia de un ataque directo.
Horas después, otra víctima
El segundo golpe llegó pocas horas más tarde. En la vía que conecta la finca El Irán con la vereda El Toro, apareció el cuerpo de una mujer. Presentaba disparos en distintas partes del cuerpo.
Dos escenas distintas. El mismo patrón: violencia sin contención y abandono.
Sin nombres, sin historia
Hasta el momento, las víctimas no han sido identificadas. No hay versiones oficiales sobre quiénes eran, de dónde venían o qué pudo haber motivado el crimen.
Esa ausencia de información agrava el impacto. Son dos vidas apagadas sin rostro público y sin una historia que explique su final.
Autoridades buscan establecer si los crímenes están relacionados y si existía algo en común entre las víctimas.
Una zona aislada y una respuesta tardía
Las condiciones del terreno dificultaron la llegada de las autoridades. Las trochas, la distancia y el aislamiento retrasaron el aseguramiento de las escenas.
Cuando la Policía llegó, inició las labores de inspección, levantamiento de los cuerpos y recolección de evidencia. El objetivo es reconstruir lo ocurrido y establecer responsabilidades.
El ambiente en Nueva Granada cambió. La comunidad pasó de la calma de una fecha religiosa al miedo de un doble homicidio.
Los habitantes hablan en voz baja, evitan transitar por las zonas rurales y esperan respuestas. La violencia irrumpió en el momento menos esperado y dejó una sensación de vulnerabilidad que aún pesa.
Las autoridades mantienen abiertas las investigaciones. No hay capturas ni hipótesis confirmadas.
Mientras tanto, en Nueva Granada queda la imagen de dos cuerpos abandonados en el monte y la certeza de que, incluso en los días de recogimiento, la violencia sigue marcando el territorio.
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