
Juan XXIII dejó de ser invisible: Pinedo anunció pavimentación de vías y llevó ayudas a un barrio cansado del abandono
Durante una jornada de Alcaldía al Barrio, el alcalde llegó a este barrio con anuncios concretos de pavimentación, entrega de electrodomésticos, computadores y bicicletas, y el compromiso de regresar para verificar que la transformación prometida se convierta en realidad.
Durante décadas, en Juan XXIII la espera fue larga y la paciencia se agotó. Calles rotas, servicios precarios y promesas que nunca regresaban. Por eso, cuando el alcalde Carlos Pinedo Cuello llegó al barrio, no lo hizo con discursos vacíos ni hojas llenas de compromisos: llegó con anuncios de obras, ayudas directas y un mensaje claro de que este sector, históricamente olvidado, por fin entró en el radar del gobierno distrital.
La visita, enmarcada en el programa Alcaldía al Barrio, dejó imágenes poco comunes para la comunidad: funcionarios caminando las calles, líderes escuchados y vecinos que, entre abrazos y agradecimientos, sentían que esta vez no era una visita más para la foto.
Vías rotas, promesas rotas
Juan XXIII, ubicado en la Localidad Dos de Santa Marta, carga una historia marcada por el abandono institucional. Sus moradores han vivido por años entre calles intransitables, problemas de alcantarillado y una falta de oportunidades que convirtió la precariedad en rutina.
Esa realidad fue reconocida por la misma comunidad durante el encuentro con el alcalde. “Aquí hemos sufrido demasiado”, coincidían los residentes mientras exponían sus necesidades ante el gabinete distrital.

Fue en medio de ese ambiente que Pinedo Cuello anunció la pavimentación de vías como parte del programa Transformando Mi Barrio, una intervención que, según los líderes comunales, representa un antes y un después para la zona.
Shirley García, presidenta de la Junta de Acción Comunal, fue directa. Recordó el sufrimiento de los habitantes de la Ensenada Tres por el mal estado del alcantarillado y celebró la ejecución de una obra barrial de 200 metros que ya empieza a cambiar el entorno.

Pero no se quedó ahí. Aprovechó la presencia del mandatario para pedir más: la pavimentación de 215 metros en la Ensenada Dos. La respuesta fue inmediata. El mandatario delegó al alcalde menor, Eduardo Jaramillo, para iniciar el diseño y ejecución del tramo solicitado, sin dilaciones.
Para una comunidad acostumbrada a escuchar “vamos a mirar”, la orden sonó distinta.
Ayudas que llegan donde más duelen las carencias
La jornada no se quedó solo en anuncios de obras. Hubo entrega de mercados, lavadoras, neveras, ventiladores y sillas de ruedas para familias que, en muchos casos, nunca habían recibido apoyo institucional directo.
El momento más emotivo lo protagonizaron los niños. Bicicletas, computadores portátiles y juguetes cambiaron por unas horas la dureza del día a día. Para muchos, fue el primer regalo de ese tipo que recibían.
Elizabeth Pertuz no pudo contener las lágrimas. Su hijo cumplía años y no tenía cómo celebrarlo. “No tenía nada que regalarle. Hoy mi hijo tiene su bicicleta. No tengo palabras para agradecer”, dijo.

Un barrio que exige hechos, no visitas
Al cierre de la jornada, el mensaje del alcalde fue claro: su administración no gobernará desde el escritorio. Prometió volver a Juan XXIII, no para repetir anuncios, sino para confirmar que las obras avanzan y que la transformación no se quede en discursos.
En Juan XXIII la expectativa es alta, pero también la cautela. El barrio ha escuchado muchas promesas antes. La diferencia, dicen hoy sus moradores, es que esta vez ya comenzaron a ver señales concretas.
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Porque para ellos, la verdadera transformación no será el día del anuncio, sino el día en que las calles pavimentadas confirmen que, por fin, dejaron de ser un barrio invisible.
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