
Ingresó a la Clínica por una fiebre y despertó sin brazos ni piernas
La mujer acudió a la Clínica Bonadona por una fiebre y terminó en un coma de 45 días; al despertar, le habían amputado brazos y piernas en un procedimiento que ella tilda de inexplicable.
Entrar caminando a un hospital y salir en una camilla, sin brazos ni piernas, es la pesadilla que hoy vive Lorena Barrios en Barranquilla.
Esta mujer de 51 años, quien ya libraba una dura batalla contra el cáncer a través de quimioterapias, llegó a la Clínica Bonadona buscando ayuda para controlar una fiebre que la aquejaba.
Lo que nadie en su familia imaginó es que ese malestar sería el inicio de una cadena de eventos que la dejaría marcada de forma irreversible tras recibir un medicamento y caer, casi de inmediato, en un estado de coma profundo.
Durante un mes y medio, el tiempo se detuvo para Lorena en una cama de cuidados intensivos, pero el verdadero golpe emocional ocurrió en el instante en que recuperó la conciencia.
Al abrir los ojos, se encontró con una realidad que desafía cualquier lógica personal: mientras ella estaba inconsciente, sus extremidades habían sido amputadas.
«Mis nervios estaban buenos y movía los dedos«, asegura con una angustia que no cede, insistiendo en que antes de la intervención su cuerpo aún respondía y sus dedos tenían movilidad, lo que convierte la decisión médica en un misterio doloroso para ella.
Un sacrificio familiar ante el silencio de la salud
La tragedia de los Barrios no se quedó entre las paredes de la clínica, sino que se trasladó al corazón de su hogar, donde la falta de apoyo institucional ha terminado por fracturar el futuro de los más jóvenes.
Lorena denuncia que, pese a su evidente estado de vulnerabilidad y la complejidad de sus heridas, su EPS se ha negado a autorizarle una enfermera que la asista en casa. Esta situación de abandono administrativo dejó a la familia sin más opciones que el sacrificio personal para garantizar su supervivencia diaria.
Lea aquí: EGC lo mató y lo dejó tirado en una trocha con un comunicado en forma de cartel
Fue así como su hijo menor, en un acto de entrega absoluta, tomó la drástica decisión de abandonar sus estudios para convertirse en el cuidador de tiempo completo de su madre. Mientras la ciudad observa con indignación este caso, la familia sigue clamando por una explicación clara sobre lo que sucedió en el quirófano y exige que las autoridades de salud no miren hacia otro lado. Hoy, el drama de Lorena no es solo una historia de pérdida física, sino el reflejo de un sistema que parece haberle fallado en el momento más crítico de su vida.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
