
Influencer ofreció recompensa por cadena perdida en el mar y terminó señalando de ladrones a quienes la encontraron
El creador de contenido ofreció cuatro millones de pesos por una joya que perdió en el mar de Cholón. Jóvenes la encontraron tras horas de búsqueda, pero al intentar entregarla fueron recibidos por la Policía y señalados de hurto. La comunidad desmiente la denuncia y habla de un caso que terminó en estigmatización.
La historia empezó con una cadena que cayó al mar. En las aguas de Cholón, en Barú, un descuido desató lo que horas después se convertiría en un escándalo viral. El turista e influencer conocido en redes como “Yordan” perdió una joya en medio de una jornada turística.
Esa es la versión que hoy sostienen habitantes de la zona y testigos del hecho. Pero lo que vino después cambió todo. Ante la desaparición de la cadena, el influencer ofreció una recompensa de cuatro millones de pesos para quien lograra recuperarla.
El anuncio corrió rápido entre los jóvenes de la comunidad. Buzos. Conocedores del fondo marino. Gente que vive de lo que el mar devuelve. Aceptaron.
Se lanzaron al agua. Buscaron durante horas entre la arena, en una zona difícil, de baja visibilidad. Insistieron hasta encontrarla. La cadena apareció en el fondo.
Ahí, lo que parecía una historia simple, se torció. La entrega no se hizo en Cholón. Según los relatos, el acuerdo cambió. El dinero no estaba disponible y se pactó un encuentro en Cartagena. Los jóvenes confiaron y se trasladaron.
Pero al llegar, no había recompensa. Había Policía.
Fueron interceptados, señalados y tratados como sospechosos. La escena fue confusa. Tensa. Inesperada. Pasaron de ser quienes recuperaron la joya a aparecer como presuntos responsables de un hurto.
La denuncia ya había tomado otro rumbo.
El mismo influencer que inicialmente reconocía que la cadena se había perdido en el mar, terminó hablando de robo. De extorsión. De un supuesto raponazo que, según la comunidad, nunca ocurrió.
Las versiones empezaron a chocar.
Con el paso de las horas, los indicios comenzaron a desarmar la denuncia.
Testimonios, incluyendo el del copiloto de la lancha “La Fantantika”, respaldaron que hubo una oferta de dinero y que la cadena fue hallada bajo el agua.
Los jóvenes recuperaron la libertad. Pero el daño ya estaba hecho.
Sus rostros circularon en redes sociales. Fueron expuestos como delincuentes. Señalados públicamente por intentar cobrar una recompensa que, según ellos, les prometieron.

La molestia crece en Cholón.
No solo por el procedimiento policial. También por la forma en que la historia se contó y se difundió. Por la rapidez con la que se instaló la versión del delito y la lentitud para desmontarla.
“Si no podía cumplir, al menos hubiera dado algo… así fueran 200 mil pesos”, dijo uno de los afectados.
Hoy, el caso sigue generando reacciones. Ya no como un supuesto robo, sino como un episodio que dejó en evidencia lo fácil que es pasar de ayudar a ser acusado. Todo por una cadena que cayó al mar.
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