
Hay una hipótesis clara sobre el accidente que dejó 15 muertos: no fue una falla mecánica
Las autoridades concentran la investigación del accidente del vuelo NSE 8849 de Satena en las condiciones climáticas registradas en el corredor montañoso entre Cúcuta y Ocaña. Lluvias persistentes, nubosidad espesa y visibilidad reducida aparecen como los factores más determinantes en la caída de la aeronave, que transportaba 15 personas y no dejó sobrevivientes.
El clima aparece como el principal responsable del accidente aéreo que cobró la vida de 15 personas en el norte de Santander. Las autoridades centran su análisis en la nubosidad cerrada y la reducción extrema de visibilidad registrada en la zona minutos antes de que el avión de Satena perdiera contacto con el control de tráfico aéreo.
El vuelo NSE 8849 había despegado del aeropuerto Camilo Daza, en Cúcuta, a las 11:42 de la mañana del martes 28 de enero, con destino a Ocaña, donde debía aterrizar a las 12:05 del mediodía. A bordo viajaban 13 pasajeros y dos tripulantes. A las 11:54 a. m., cuando restaban pocos minutos para completar el trayecto, se registró el último contacto con la aeronave. Después, el silencio.
Horas más tarde, la tragedia comenzó a confirmarse en tierra. El presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Curasica, en el municipio de La Playa de Belén, alertó a las autoridades sobre la posible ubicación del avión en un área especial del corregimiento. Equipos de búsqueda se desplazaron al lugar y hallaron los restos de la aeronave en una zona montañosa de difícil acceso. No hubo sobrevivientes.
Condiciones climáticas extremas
Las primeras hipótesis oficiales apuntan a que el avión enfrentó condiciones meteorológicas adversas durante su aproximación final. Desde hace más de una semana, según fuentes regionales, se registran lluvias constantes en distintos puntos del corredor montañoso que conecta Cúcuta con Ocaña y la región del Catatumbo.
Estas precipitaciones han estado acompañadas de nubosidad persistente y baja, reduciendo drásticamente la visibilidad en sectores cercanos al sitio del accidente. Esa versión coincide con los registros visuales conocidos tras el hallazgo del avión. En videos difundidos se observa un paisaje cubierto por nubes densas, casi cerradas, que limitan por completo la visión del relieve.
Habitantes del área confirmaron que el día del accidente el clima era particularmente complejo. Fueron pobladores rurales quienes entregaron la información inicial que permitió orientar a las autoridades hacia el lugar exacto del siniestro.
Un vuelo corto que terminó en tragedia
La aeronave siniestrada es un Beechcraft 1900, de matrícula HK-4709, operado por la empresa SEARCA. Se trata de un avión diseñado para trayectos regionales, habitual en rutas cortas como la que cubría entre Cúcuta y Ocaña.
Tras perderse la comunicación, Satena activó los protocolos establecidos para este tipo de emergencias. Las labores se desarrollan en coordinación con el Centro de Comando y Control de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil, entidades encargadas de la búsqueda, la verificación en terreno y el análisis técnico del accidente.

Investigación en curso
Mientras continúan las operaciones en la zona, las autoridades mantienen abierta la investigación para establecer con precisión las circunstancias del siniestro. El análisis incluye la revisión de la información meteorológica, los registros de vuelo, las comunicaciones con el control aéreo y los testimonios recogidos en el área.
Por ahora, la hipótesis climática se consolida como la línea de análisis más fuerte. Un cielo cerrado, lluvias persistentes y visibilidad limitada habrían sido la combinación fatal que marcó los últimos minutos del vuelo NSE 8849 y selló una tragedia que dejó 15 muertos en una de las zonas más complejas del país.
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