Guachaca y veredas vuelven a quedar contra la pared: lluvias causan derrumbes, destruyen paso provisional en Mendihuaca y agravan la crisis en la Troncal


Cuando las comunidades apenas intentaban levantarse del anterior frente frío, un nuevo derrumbe bloqueó la vía y arrasó con el paso temporal que buscaba restablecer la movilidad. Habitantes advierten que la economía colapsa y el riesgo de una crisis social comienza a crecer.

No alcanzaron a recuperarse cuando volvió a llover. El corregimiento de Guachaca y las veredas asentadas en las faldas de la Sierra Nevada, sobre la Troncal del Caribe, enfrentan una nueva emergencia que golpea donde más duele: la movilidad, el sustento diario y la tranquilidad de comunidades que llevan semanas viviendo entre cierres, pérdidas y aislamiento.

En las últimas horas, las fuertes lluvias asociadas a un nuevo frente frío provocaron un derrumbe que bloqueó nuevamente la vía a la altura de la vereda Las Tinajas y terminó llevándose el paso provisional que se construía en el sector de Mendihuaca, la única esperanza para restablecer la conexión tras la caída del puente principal. Otra vez todo quedó paralizado.

La emergencia que no termina
Las imágenes comenzaron a circular rápidamente entre los habitantes: agua golpeando con fuerza, lodo atravesado sobre la carretera y el paso temporal prácticamente desaparecido bajo la creciente.

El puente transitorio, que buscaba aliviar la crisis de movilidad tras el desastre anterior, quedó nuevamente bajo presión por el aumento del caudal del río, mientras deslizamientos, caída de árboles y lluvias constantes complicaron el tránsito hacia La Guajira y el norte del Magdalena.

La noche fue especialmente crítica. Lluvias intensas acompañadas de ráfagas de viento aumentaron el nivel de ríos, generando temor entre familias que aún no superan las pérdidas recientes.

El panorama revive la angustia de hace apenas semanas.

Una economía que se desploma

Para el corregimiento de Guachaca y pueblos de la Troncal, el problema ya dejó de ser solo climático.

Comerciantes, transportadores, operadores turísticos y campesinos advierten que la economía local está “por el piso”. El cierre intermitente de la Troncal del Caribe, sumado al cierre del Parque Tayrona y la caída del puente anterior, ha reducido drásticamente el flujo de visitantes y el transporte de productos.

Cada lluvia significa menos ingresos.

Cada derrumbe significa más aislamiento.

Las comunidades comienzan a hablar abiertamente de desesperación y alertan que, si la situación continúa, podría desencadenarse una crisis social en la zona.

Todo estaba advertido

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) había anticipado la llegada de un nuevo frente frío al Caribe colombiano, fenómeno que arribó combinado con el ascenso de la Zona de Confluencia Intertropical, generando lluvias persistentes, fuertes vientos y aumento del oleaje.

Las proyecciones indican incluso la posibilidad de mar de leva con olas entre 2 y 3,5 metros en el litoral Caribe, aumentando el riesgo para comunidades costeras y actividades marítimas.

Pero el problema no es solo el clima: es la acumulación de emergencias sin tiempo para recuperarse.

El primer frente frío dejó viviendas afectadas, familias damnificadas y millonarios daños materiales en distintos sectores del Magdalena. Ahora, cuando apenas comenzaban a levantarse, la lluvia volvió a golpear.

Alarma creciente en la Troncal del Caribe

Autoridades mantienen monitoreo permanente ante el riesgo de nuevas crecientes súbitas y movimientos de tierra. No se descartan más cierres si las precipitaciones continúan durante los próximos días.

Mientras tanto, en Guachaca el sentimiento es el mismo: incertidumbre.

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La carretera vuelve a fallar, el paso provisional desaparece y la sensación de abandono empieza a crecer entre comunidades que dependen completamente de esa vía para trabajar, abastecerse y sobrevivir.

El cielo volvió a oscurecerse.

Y esta vez, el miedo no es solo la lluvia, sino lo que puede venir después.


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