
Golpea mujeres en la calle, huye y se esconde llorando en iglesias y negocios: el agresor que tiene en alerta a Santa Marta
El hombre ha sido señalado en repetidas ocasiones por atacar a mujeres en la Avenida del Río. Este sábado fue perseguido, golpeado y acorralado por ciudadanos hasta refugiarse en una panadería. Su historia expone un patrón de agresiones, fugas y un ciclo de violencia que las autoridades aún no logran frenar.
Corre, golpea, huye y luego suplica. Ese es el recorrido que, según testigos, repite un hombre en las calles de Santa Marta. Ataca a mujeres sin previo aviso y cuando la reacción llega, se esconde, llora y pide protección. Este sábado, su historia volvió a estallar en plena avenida del Río, donde terminó acorralado y sangrando tras ser perseguido por una turba.
Un patrón que se repite
El miedo no es nuevo. Mujeres que transitan por la avenida del Río han denunciado agresiones similares: golpes con los puños, patadas y empujones sin motivo aparente.
El mismo rostro aparece una y otra vez en los relatos. Un hombre que ataca y desaparece antes de que alguien logre detenerlo.
La Policía lo ha retenido en varias ocasiones. Sin embargo, vuelve a las calles y el ciclo se repite.
Golpea y luego se esconde
Cuando alguien decide enfrentarlo, la escena cambia. El agresor deja de ser atacante y pasa a huir.
Testigos aseguran que se refugia en iglesias, centros comerciales y negocios. Llora, niega los hechos y pide ayuda a las autoridades.
Una vez recupera la calma, regresa a las calles. Y vuelve a atacar.
La persecución de este sábado
La mañana del 4 de abril marcó un nuevo episodio. Según versiones de testigos, el hombre habría sido sorprendido tras agredir a una mujer.
Esta vez no logró escapar de inmediato.
Varios ciudadanos lo persiguieron con furia. La indignación se convirtió en violencia colectiva. Lo alcanzaron, lo golpearon y lo obligaron a correr sin rumbo.
Sin camisa, ensangrentado y en evidente estado de shock, terminó refugiándose en la panadería La Torta, en la carrera 19 con avenida del Río.
Dentro del local, el hombre intentaba protegerse mientras afuera lo esperaban.
Clientes y trabajadores observaron la escena con indignación. Afuera, un grupo de hombres exigía que saliera para continuar la golpiza.
El miedo cambió de lugar. Esta vez era él quien estaba encerrado.
Entre la rabia y la “justicia” por mano propia
El caso volvió a poner sobre la mesa un fenómeno que crece en la ciudad: la llamada “paloterapia”.
La comunidad actúa cuando siente que las instituciones no responden. La reacción nace de la indignación, pero termina generando más violencia.
En este episodio, el señalado agresor pasó de victimario a víctima en cuestión de minutos.
El hombre es reconocido por algunos habitantes del sector como alguien que agrede mujeres de manera recurrente. Esa versión aún no ha sido confirmada oficialmente.
Las autoridades no han informado sobre su estado de salud ni sobre medidas concretas para evitar nuevos ataques.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
