Gobierno dio de baja a ‘Comando 60’ de las ACSN: lideraba expansión del grupo a la zona del Catatumbo


Según las autoridades, este sujeto responsable de desplazamientos y homicidios, fue dado de baja en un operativo de la Fuerza Pública. Autoridades aseguran que es un golpe clave contra la estructura criminal.

Reinel Contreras Cañizares, alias Comando 60, señalado como el principal articulador de la expansión de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra (ACSN), fue abatido en una operación de la Fuerza Pública en la Serranía del Perijá. Su muerte marca el cierre de una persecución y, al mismo tiempo, la dimensión de una guerra que venía creciendo en silencio.

El operativo, liderado por la Policía Nacional en coordinación con el Ministerio de Defensa, se ejecutó en medio de su intento por extender el control territorial del grupo armado desde el Cesar hacia el Catatumbo, una de las zonas más golpeadas por la violencia en el país.

No cayó escondido. Cayó en movimiento.

El hombre detrás del miedo

A Contreras Cañizares se le atribuía una cadena de crímenes que dejó huella en varias comunidades: homicidios selectivos, amenazas constantes y ataques directos contra líderes sociales.

Su nombre no era nuevo en los reportes de inteligencia. Era una figura clave en las recientes confrontaciones armadas en la Serranía del Perijá, enfrentamientos que obligaron a decenas de familias a abandonar sus tierras y que desestabilizaron la seguridad en el norte del país.

Cada incursión dejaba una consecuencia: miedo, desplazamiento y control armado.

Un operativo con objetivo claro

El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que la operación no fue improvisada. Se trató de un golpe estratégico contra la estructura que venía consolidándose en la región.

La caída de alias Reinel no solo representa la muerte de un cabecilla. Representa la interrupción de una ruta de expansión criminal que buscaba conectar territorios clave para el tráfico y control ilegal.

Incautaciones: la evidencia del poder armado

En el lugar donde fue abatido, las autoridades incautaron material que sostenía su operación.

Una pistola Glock, dos proveedores, 130 cartuchos, dos celulares y equipos de intendencia hacían parte del arsenal con el que coordinaba acciones y mantenía el control en la zona.

No era un actor menor. Era un nodo operativo.

Golpe a la estructura, pero no al problema

Desde el Ministerio de Defensa señalaron que la muerte de este cabecilla impacta directamente la capacidad bélica y logística de las ACSN. Sin embargo, el desafío no termina aquí.

Las autoridades apuntan ahora a desarticular completamente la organización y evitar que el vacío de poder genere nuevas disputas en el territorio.

Comunidades en medio de la guerra

Mientras se reporta el éxito operativo, en las zonas rurales del Cesar y Norte de Santander persiste la huella de la violencia: comunidades desplazadas, miedo instalado y un tejido social golpeado por años de presencia armada.

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La expectativa oficial es clara: que esta acción permita recuperar el control y devolver condiciones mínimas de seguridad.


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