
Fue hallado sin vida en la vivienda abandonada que fue su refugio en sus últimos días: el final de una vida en la calle
Tras notar su ausencia, vecinos lo encontraron muerto en la vivienda improvisada en la que residía, en el barrio Tayrona, en Santa Marta.
Murió en el abandono. Sin compañía. Un hombre consumido por las drogas y la calle fue hallado sin vida dentro de una vivienda deteriorada que utilizaba como refugio. Su ausencia fue notada por sus vecinos, quiénes lo encontraron sin vida.
Se trataba de Jhan Carlos CamargoJhan Carlos Camargo, de 30 años, conocido en el sector como “Mongo”. Su cuerpo fue encontrado en la mañana de este jueves 26 de marzo en el barrio Tayrona, luego de que vecinos notaran un silencio inusual que encendió las alarmas.
No era normal no verlo. Su presencia, aunque errante, era constante en la zona. Por eso decidieron acercarse al lugar donde solía pasar las noches: una casa abandonada, de paredes agrietadas, techo deteriorado y condiciones precarias. Al ingresar, lo encontraron ahí, donde siempre, pero esta vez, tendido. No respondía. Ya no tenía signos vitales.
A pesar de que vivió una vida marcada por el vicio y el abandono, quienes lo conocían coinciden en algo: siempre fue una persona amable con los que lo rodeaban. Un hombre que, dentro de sus propias limitaciones, mantenía gestos de cercanía con la comunidad.
Su historia, según relatan, fue la de una caída progresiva. Pasó de ser un hombre conocido en el sector a quedar atrapado en el consumo de sustancias, alejándose poco a poco de todo. Perdió estabilidad. Terminó refugiándose en ese inmueble en ruinas, que se convirtió en su último lugar.
Tras el aviso, unidades de la Policía Metropolitana y personal de la SIJÍN llegaron al sitio para adelantar la inspección técnica del cadáver y su traslado a Medicina Legal. Aunque de manera preliminar se maneja la hipótesis de una posible decisión personal, serán las autoridades las que establezcan con certeza las causas del fallecimiento.
En medio del procedimiento, la escena se volvió aún más dolorosa con la llegada de su madre. Entre lágrimas, dejó una frase que resumió años de sufrimiento:
“Mi pobre hijo… quería que hubiese vivido más, pero el flagelo de la droga lo llevó al pozo”
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No fue solo una despedida. Fue la explicación de una historia marcada por el deterioro, la adicción y la falta de oportunidades.
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