Fue a ver jugar a su hijo y murió a tiros frente a él: lo asesinaron por robarle una cadena en una cancha de Barranquilla


El médico de 53 años, fue asesinado a plena luz del día en una cancha del barrio El Carmen, en el suroccidente de Barranquilla, mientras acompañaba a su hijo a un partido de fútbol. El menor presenció el ataque y clamó ayuda mientras los delincuentes huían con una cadena de oro y un celular. El crimen ocurrió cerca de un CAI.

Fue a verlo jugar fútbol. Terminó muriendo frente a él. El médico oftalmólogo Carlos Enrique Rojas Ávila llegó a la cancha del barrio El Carmen como cualquier padre un domingo en la tarde: a acompañar a su hijo, a verlo correr detrás del balón, a compartir un momento que parecía seguro. Minutos después, el niño sería quien vería a su papá desangrarse en el suelo tras recibir varios disparos por un robo.

La tarde del domingo 18 de enero, pasadas la 1:00 p. m., transcurría mormal con familias reunidas en la cancha del sector, cuando la violencia irrumpió sin previo aviso. Dos hombres fijaron su atención en la cadena de oro que el galeno Carlos Enrique llevaba al cuello.

Según testigos, los delincuentes se acercaron con la intención de despojarlo de la cadena y de su teléfono celular. Al oponerse al atraco, uno de los agresores sacó un arma de fuego y disparó en repetidas ocasiones a corta distancia, impactándolo en el tórax. El sonido de los tiros apagó el bullicio del encuentro deportivo y sembró el pánico.

Carlos Enrique cayó gravemente herido en plena cancha, a pocos metros de donde su hijo jugaba. El niño lo reconoció en medio del caos, corrió hacia él y, sin entender del todo lo que pasaba, gritó desesperado:

“Ese es mi papá… papi, levántate, ayúdenlo”.

Entre lágrimas y miedo, el menor logró abrazarlo mientras varios adultos intentaban auxiliarlo y pedir ayuda. En medio de la confusión, los delincuentes huyeron del lugar.

De manera preliminar, se conoció que el hombre que disparó habría llegado en una motocicleta Pulsar negra, y que la fuga se habría concretado en un vehículo particular.

Rojas Ávila fue trasladado de urgencia desde la cancha del barrio El Carmen hasta el centro asistencial Camino Nazareth. Sin embargo, al ingresar, los médicos confirmaron la noticia más dura: había fallecido debido a la gravedad de las heridas causadas por los impactos de bala.

La escena dejó una imagen que estremeció a los asistentes: un niño pidiendo que su papá no muriera, mientras la cancha —escenario de juego— se convertía en un lugar de luto. El crimen ocurrió, además, cerca de un CAI, lo que aumentó la indignación de la comunidad.

Carlos Enrique Rojas Ávila tenía 53 años, era oftalmólogo y empresario del sector óptico, propietario de varios locales en Barranquilla. Era reconocido por su trayectoria profesional y su cercanía con pacientes y vecinos. Su muerte causó profunda conmoción entre colegas, familiares y habitantes del sector.

El reporte policial confirmó que los delincuentes se llevaron una cadena de oro tipo Gucci y un teléfono celular Samsung. El caso quedó en manos de unidades de la Sijín, que adelantan las investigaciones para identificar y capturar a los responsables.

Vehículo bajo verificación

Horas después del homicidio, la investigación logró un avance con la ubicación de un vehículo que coincide con las descripciones entregadas por testigos. Las primeras versiones indican que los responsables habrían escapado en un Chevrolet Optra azul, el cual fue hallado abandonado en un sector del norte de Barranquilla.

No obstante, la Policía Metropolitana aclaró que, por ahora, el automotor permanece en verificación y no ha sido plenamente vinculado al crimen, mientras avanzan los análisis forenses y la confirmación de su procedencia.

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Las autoridades continúan recopilando testimonios y material probatorio para esclarecer este homicidio que arrebató la vida de un padre frente a los ojos de su hijo y convirtió una cancha de fútbol, en pleno día, en escenario de muerte e impotencia.


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