Estafó a más de 120 inversionistas por $16 mil millones y desapareció; nadie sabe dónde está


Salió de un centro comercial en Bogotá y nunca volvió. Mientras su familia lo busca, más de 120 inversionistas enfrentan pérdidas cercanas a los $16.000 millones y amenazas que hoy los obligan a vivir con miedo.

La última vez que alguien lo vio, caminaba con normalidad por el centro comercial Titán Plaza, en Bogotá. No corría. No parecía nervioso. No dejó señales de alarma. Horas después desapareció y, con él, comenzó a desmoronarse una historia que hoy tiene a decenas de familias sin dinero, sin respuestas y con miedo.

Uriel Andrés Barreto Díaz fue reportado como desaparecido el 19 de enero de 2026. Lo que inicialmente parecía un caso más de persona extraviada pronto tomó otro rumbo: inversionistas que buscaban explicaciones empezaron a revisar documentos y descubrieron un dato devastador.

La cooperativa que supuestamente respaldaba el negocio figuraba en proceso de liquidación desde 2023 ante la Cámara de Comercio.

Ese hallazgo cambió todo.

Ya no se trataba solo de un hombre desaparecido. También aparecía la sombra de un presunto fraude millonario.

La confianza que abrió la puerta

Durante años, Barreto se presentó como directivo administrativo y encargado de recursos humanos de la Cooperativa Transportadora Bogotá-Kennedy Taxis Colectivos. Su discurso transmitía estabilidad. Su imagen generaba confianza.
Con esa credencial ofrecía inversiones con rendimientos mensuales del 4%, 6% y hasta el 10%. Promesas difíciles de ignorar en un país donde muchos buscan multiplicar sus ahorros para sobrevivir.

Había contratos. Documentos formales. Sellos. Todo parecía legal.

Y al principio funcionó.

Los pagos llegaban puntuales. Los inversionistas recibían ganancias y recomendaban el modelo a familiares y amigos. El círculo creció rápido. La confianza se convirtió en publicidad gratuita.

Así entraron más personas. Así crecieron las sumas invertidas.

Hasta que todo se detuvo.

El silencio que encendió las alarmas

En enero de 2026 los desembolsos dejaron de llegar. Sin explicaciones. Sin respuestas claras. Solo silencio.

Las llamadas ya no eran contestadas. Los mensajes quedaban sin leer. La preocupación empezó a expandirse entre quienes habían depositado sus ahorros.

Fue entonces cuando varios inversionistas decidieron verificar la situación legal de la cooperativa.

El resultado fue un golpe seco: la empresa aparecía en liquidación desde hacía tres años.

La supuesta solidez institucional nunca existió como se creía.

La última llamada

Según su familia, la tarde de su desaparición Barreto salió de Titán Plaza rumbo a Mosquera, Cundinamarca. Un trayecto habitual.

A las 6:30 p. m. llamó a su esposa. Le dijo que estaba en el sector de Siberia y que pronto llegaría a casa. Nada sonaba extraño.
Esa fue la última vez que alguien escuchó su voz.

Desde entonces, su teléfono permanece apagado y tampoco ha sido localizada la camioneta Ford Escape negra, placas FZW 213, en la que se movilizaba.

No hay rastros. No hay ubicación. No hay confirmación de lo ocurrido.
Solo preguntas.

Mensajes, miedo y amenazas

En medio de la incertidumbre comenzaron a circular publicaciones en redes sociales atribuidas a Barreto, en las que afirmaba temer por su vida. Los mensajes aumentaron la confusión, pero no resolvieron nada.

El hombre no se ha presentado ante autoridades ni ha respondido a quienes reclaman el dinero invertido.
Mientras tanto, las consecuencias dejaron de ser únicamente económicas.

Algunos inversionistas aseguran haber recibido amenazas por haber recomendado el esquema a familiares y conocidos. La presión social y el miedo comenzaron a escalar.

“Desde que supe que esa cooperativa estaba liquidada, yo no he tenido vida. Me tienen amenazado a mí y a toda mi familia. La gente no entiende que yo soy una víctima más”, relató uno de los afectados.

El dinero desapareció, pero las deudas emocionales quedaron.

Un caso que sigue creciendo

Hasta ahora, el presunto fraude se calcula en cerca de $16.000 millones, con más de 120 personas afectadas. La mayoría de víctimas se concentran en Bogotá y Bucaramanga, aunque también se reportan casos en otras ciudades del país.

La cifra sigue en revisión y las investigaciones continúan abiertas.

Entre tanto, dos historias avanzan en paralelo: la búsqueda de un hombre desaparecido y la reconstrucción de un esquema financiero que dejó pérdidas millonarias y familias fracturadas.

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Porque mientras las autoridades intentan establecer qué ocurrió realmente, las víctimas siguen esperando lo mismo desde hace semanas: una respuesta que todavía no aparece.


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