
Estaba de fiesta en familia, salió a darle el chance a una amiga en su moto y se mató llegando a su destino
Un favor de minutos terminó en una tragedia irreversible en la Troncal del Caribe. El joven de 19 años que acababa de despedirse de su familia tras una noche de integración, murió al estrellarse violentamente contra la baranda del puente viejo de Gaira. Su amiga, a quien llevaba a su casa, permanece en estado crítico. La imprudencia, el alcohol y la desatención a los llamados de advertencia volvieron a cobrar una vida joven en Santa Marta.
Tenía 19 años y la noche pintaba para alegría. Había estado riéndose, compartiendo, pasando tiempo con los suyos. En su casa le insistieron que no saliera más, que ya era tarde, que no condujera. Pero Keiver José Mozo Jiménez, como tantos jóvenes que creen que nada malo puede pasarles, decidió que solo sería un momentico: llevar a una amiga a Gaira y regresar.
No volvió.
A la 1:00 de la madrugada, justo cuando entraba al sector, la motocicleta en la que se desplazaba chocó de frente contra una baranda del puente viejo de Gaira. El impacto fue brutal. La moto quedó incrustada y él cayó sin vida en el lugar. Su acompañante, una joven que iba de parrillera, quedó gravemente herida. Los médicos aún intentan salvarla.
La llamada que nadie quiere recibir interrumpió la madrugada en el barrio San Jorge. “Hubo un accidente”, les dijeron. Cuando llegaron a la clínica, ya no había nada que hacer: Keiver había muerto pocos minutos después de ser ingresado.
La noticia se regó rápido en la cuadra, donde lo describen como un pelado alegre, servicial, el que nunca decía que no cuando alguien necesitaba un favor.
Lea también: Madre mató a su yerno después de encontrar a su hija brutalmente golpeada
Esa misma voluntad de ayudar lo llevó hacia un camino que terminó siendo fatal.
Las autoridades investigan las causas, pero los primeros reportes indican que manejaba bajo efectos del alcohol. Una mezcla que cada diciembre deja familias rotas y sillas vacías en la mesa. Lo que debía ser una madrugada de festejo se convirtió en otra escena dolorosa en la Troncal del Caribe, un corredor marcado por accidentes, excesos de velocidad y conductores que subestiman el riesgo.
En el puente viejo de Gaira, aún quedan rastros de la moto destruida y los testigos siguen repitiendo la misma frase: “venía muy rápido”. La baranda conserva la huella del choque que terminó apagando la vida de un joven que tenía todo por delante.
Horas después, los familiares permanecen en shock; algunos repiten entre lágrimas que él estaba feliz, que solo iba de paso, que no tenía por qué haber muerto así. En el hospital, la amiga que lo acompañaba permanece bajo pronóstico reservado, aferrada a la vida.
Una noche de integración terminó convertida en tragedia. Otro diciembre que arranca con luto. Otra advertencia que no se escuchó a tiempo. Otro recordatorio de que una moto, alcohol y un descuido pueden cambiarlo todo en segundos.
Keiver se despidió diciendo que no demoraría.
Su familia todavía espera que entre por la puerta.
PAUTE
AQUÍ
420 px x 450 px
INFO AQUÍ
