
ESSMAR aprieta a Atesa tras un año de incumplimientos en el servicio de aseo en Santa Marta
Tras un año marcado por fallas persistentes en la recolección de residuos, quejas ciudadanas y descontento generalizado, la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, ESSMAR E.S.P., lanzó un fuerte llamado de atención al concesionario ATESA S.A.S. E.S.P. y exigió acciones inmediatas para garantizar la calidad del servicio de aseo en la ciudad, en línea con el ultimátum del alcalde Carlos Pinedo Cuello.
Durante buena parte de 2025, Santa Marta convivió con una imagen incómoda: bolsas acumuladas en esquinas, rutas irregulares, playas y zonas públicas con residuos visibles y un creciente malestar ciudadano que se expresó en redes sociales, denuncias ante autoridades y reclamos directos en barrios de norte a sur.
La situación terminó por concentrar críticas sobre la gestión del servicio de aseo y sobre la administración que ese año estuvo al frente de la operación. Las fallas, repetidas y visibles, hicieron que el tema pasara de ser una molestia cotidiana a un asunto de presión política y administrativa.
En ese contexto, el alcalde Carlos Pinedo Cuello lanzó un ultimátum público exigiendo soluciones de fondo y resultados verificables. A ese llamado se sumó ahora la interventoría del servicio: ESSMAR E.S.P., que elevó el tono y formalizó una exigencia de “acciones de mejora inmediatas y contundentes”.
Un año de reclamos acumulados
Las quejas no surgieron de la noche a la mañana. Desde los primeros meses del año, comunidades de sectores residenciales y turísticos reportaron incumplimientos en horarios de recolección, deficiencias en el barrido de vías, problemas con la flota de vehículos y retrasos en la disposición final de residuos.

En temporadas de alta afluencia turística, el impacto fue mayor: la basura expuesta se convirtió en un problema ambiental, sanitario y de imagen para la ciudad. El descontento escaló y encontró eco en el debate público. Las críticas apuntaron tanto al operador como a los mecanismos de control.
En respuesta, ESSMAR sostiene que, como interventor, activó requerimientos y medidas de seguimiento durante todo el año.
La exigencia formal de ESSMAR
En un comunicado fechado el 19 de diciembre de 2025, ESSMAR E.S.P. detalló que, a través de su Subgerencia de Operaciones y Otros Servicios y la Dirección de Aseo y Aprovechamiento, emitió “múltiples requerimientos por presuntos incumplimientos” al concesionario, conforme al contrato vigente.
La entidad aseguró que su supervisión ha sido permanente y que, ante cada falla identificada, exigió correctivos oportunos para restablecer el servicio en los sectores afectados.

Según ESSMAR, los esfuerzos se han concentrado en mejorar indicadores clave: cobertura, calidad, continuidad y disponibilidad del servicio de aseo. El comunicado enumera una batería de controles: verificación de las actividades de recolección y transporte, revisión de la disposición final de residuos, seguimiento al barrido y lavado de áreas públicas, limpieza de playas y monitoreo de procesos asociados.
Mesas técnicas y “acciones de choque”
Uno de los ejes de la estrategia de ESSMAR ha sido la instalación permanente de mesas técnicas de concertación con el concesionario. En estos espacios, según la entidad, se identifican fallas, se evalúan oportunidades de mejora y se adoptan medidas preventivas y correctivas.
A estas mesas se han sumado otras autoridades distritales y regionales, entre ellas la Personería Distrital, la Procuraduría, secretarías del Distrito, el DADSA, Corpamag y la Policía Metropolitana. La articulación institucional, afirma ESSMAR, permitió definir acciones concretas y activar “acciones de choque” para atender puntos críticos de acumulación de residuos.
Vigilancia, flota y pedagogía
De manera complementaria, ESSMAR indicó que adelanta trabajos conjuntos con el concesionario que incluyen jornadas de sensibilización ciudadana sobre el manejo adecuado de residuos sólidos. Al mismo tiempo, intensificó la vigilancia en sectores con mayores falencias, revisando el cumplimiento de horarios de las rutas y el estado de la flota vehicular destinada a la recolección.

El mensaje de fondo es claro: la interventoría busca demostrar que no ha sido pasiva frente a las fallas y que está ejerciendo su rol para proteger el interés general. “Ratificamos que sí estamos cumpliendo con nuestra función de interventor en beneficio de toda la ciudadanía”, señala el comunicado.
La ciudad espera resultados
Más allá de los comunicados y las mesas técnicas, la expectativa ciudadana se resume en una demanda sencilla: que el servicio funcione. En una ciudad con retos históricos en materia ambiental y de servicios públicos, el manejo de los residuos se ha convertido en un termómetro de la gestión urbana.
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