
ESSMAR a la deriva: sindicatos realizaron plantón contra el desfile de gerentes
La movilización sindical obligó al superintendente a dar la cara, pero no dejó compromisos concretos sobre el futuro de la gerencia.
Este lunes, afuera de la sede de la ESSMAR, los trabajadores de SINTRAEMSDES, SINTRASEPD y SINTRASERPUCOL levantaron su voz en un plantón para denunciar lo que consideran el mayor enemigo de la empresa: la inestabilidad gerencial que, según ellos, tiene a la entidad caminando en círculos mientras la ciudad sigue sin agua y con las alcantarillas rebosadas.
La manifestación fue pacífica, pero cargada de inconformidad contenida. Los sindicatos insisten en que los continuos cambios de directores —uno tras otro, en lapsos cada vez más cortos— están desbaratando cualquier intento de planificación. “Cada gerente llega con su gente, desmonta procesos, mueve personal y vuelve a empezar de cero. Así ninguna empresa funciona”, repetían los líderes sindicales bajo los paraguas.
La protesta obligó al superintendente de Servicios Públicos, Felipe Durán Carrón, a organizar una reunión de urgencia en la capital del Magdalena. El funcionario se sentó con los representantes de los trabajadores para escuchar un reclamo que ya no es nuevo: la ESSMAR, dicen, está convertida en un barco sin timón.
“Sin estabilidad no hay agua”
En la reunión, los sindicatos fueron directos. Advirtieron que los cambios permanentes de gerentes no solo afectan el clima laboral, sino la operación misma del acueducto y el alcantarillado. Cada relevo implica rotaciones en áreas técnicas y administrativas, freno de proyectos y pérdida de memoria institucional.

“Lo que pedimos es simple: estabilidad para que los procesos tengan continuidad. Sin eso, la ciudad seguirá pagando las consecuencias”, expresó uno de los voceros, mientras afuera los manifestantes coreaban consignas contra la intervención.
El encuentro terminó sin anuncios concretos. No hubo nombres, ni tiempos, ni compromisos visibles. Horas después, la Superintendencia envió un comunicado oficial que habló de propósitos generales, pero evitó detallar acuerdos.
El mensaje oficial: tranquilidad sin precisiones
En el documento, la Superservicios aseguró que la intervención a ESSMAR “trabaja de manera permanente para que los samarios puedan contar con una prestación continua y de calidad de los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo”. Reiteró que el proceso busca proteger los derechos de los usuarios y fortalecer integralmente la empresa.
El superintendente Durán Carrón afirmó que el eje central es la defensa del ciudadano.
“Nuestro deber es garantizar que los samarios cuenten con servicios públicos continuos, de calidad y prestados con responsabilidad. La prestación del servicio está asegurada y cuenta con nuestro seguimiento permanente”, señaló.

El Gobierno nacional también recalcó que la ESSMAR es patrimonio público de la ciudad y que la intervención pretende recuperarla con criterios de eficiencia y transparencia. Sin embargo, el texto no mencionó el punto que desató la protesta: la exigencia de frenar el carrusel de gerentes.
La calle y la realidad
Mientras en los salones se habla de seguimiento técnico y control financiero, en los barrios la discusión es otra. Las protestas por falta de agua siguen apareciendo de manera intermitente y los rebosamientos de alcantarillas continúan marcando la cotidianidad de sectores enteros.
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Para los trabajadores, la ecuación es simple: sin dirección estable no habrá mejora real. Para la Superintendencia, la intervención avanza y los servicios están garantizados. Entre esas dos versiones se mueve una ciudad que lleva décadas esperando que el agua deje de ser un privilegio.
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