
“Ese tinto le ha dañado la vida”: madre afirma entre lágrimas que su hijo terminó hospitalizado tras beber café que le regalaron
Un joven de 21 años con diagnóstico de autismo permanece hospitalizado en una unidad psiquiátrica en Santa Marta, luego de que su madre denunciara que su estado de salud se deterioró gravemente tras consumir un tinto que le ofreció un compañero de trabajo.La mujer clama por respuestas, una investigación y un trato digno para su hijo.
A las afueras del hospital, con los ojos hinchados de tanto llorar y la voz quebrada por el cansancio, Yusmary Pereira repite una frase que no se le borra de la cabeza:
“Mi hijo no volvió a ser el mismo después de ese tinto”.
Su súplica se escucha entre el ruido de ambulancias y el ir y venir del personal médico, mientras espera noticias de su hijo, a quien no ha podido ver desde que fue internado en una unidad psiquiátrica en Santa Marta.
El joven tiene 21 años, fue diagnosticado con autismo desde que tenía apenas un año de edad y, según su madre, había logrado llevar una rutina estable con esfuerzo, acompañamiento familiar y trabajo. Vive con ella en el sector de Gaira y labora en un local de artesanías en El Rodadero.
Todo cambió, asegura Yusmary, el pasado 26 de diciembre, tras un hecho que parecía inofensivo.
De acuerdo con el relato de la madre, ese día un compañero de trabajo insistió varias veces en que su hijo aceptara un tinto. Poco después de tomarlo, el joven regresó a casa en un estado que encendió de inmediato las alarmas.
“Llegó extraño, tambaleándose, inquieto, con náuseas, asustado. Me decía que se sentía raro, que tenía la mente nublada”, contó Yusmary.
«Mami, me siento raro, me siento mal”, fueron las palabras que escuchó esa tarde, sin imaginar que marcarían el inicio de un deterioro progresivo. Esa noche no durmió. El miedo, la ansiedad y una sensación constante de peligro comenzaron a dominar su comportamiento.
“Desde ese día no comía, no dormía”, relató su madre.
«Me van a matar”
Con el paso de los días, el estado emocional del joven se agravó. Yusmary asegura que su hijo empezó a mostrar actitudes que jamás había tenido: episodios de desesperación, llanto constante y una sensación de persecución permanente.
“Cuando lo llamaban al celular, me decía desesperado: ‘me van a matar, me van a matar», recordó.
El domingo pasado, día en el que debía descansar, salió de casa como de costumbre. Se despidió, entregó las llaves y pidió la bendición. Horas después, Yusmary recibió una llamada que la llenó de pánico.
Su hijo fue encontrado desorientado cerca de un supermercado en El Rodadero, pidiendo ayuda, sin saber exactamente dónde estaba ni qué le ocurría.
Hospitalizado y sin poder verlo
Desde ese momento, el joven fue trasladado al hospital Julio Méndez Barreneche, donde permanece internado en la unidad psiquiátrica. Según denuncia la madre, actualmente no le permiten verlo, lo que ha incrementado su angustia y sensación de abandono.
“Yo le decía que me contara qué le pasaba, y él solo me respondía que no sabía, que no podía dormir, que desde ese día algo dentro de él no estaba bien”, dijo entre lágrimas.
Yusmary insiste en que su hijo era tranquilo, estable y funcional antes de ese episodio. Hoy, su mayor dolor no es solo verlo hospitalizado, sino no tener respuestas claras sobre qué ocurrió realmente.
La madre pide que se investigue lo sucedido, que se esclarezca si su hijo fue víctima de alguna sustancia que agravó su condición y que se le garantice un trato digno y humano, teniendo en cuenta su diagnóstico de autismo y su condición de vulnerabilidad.
Mientras tanto, permanece afuera del hospital, aferrada a la esperanza de poder verlo y de que alguien escuche su denuncia.
“Solo quiero saber qué le hicieron a mi hijo y que me lo devuelvan como era”, repite, con la mirada fija en la puerta que hoy la separa de él.
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