Entró a restaurante amenazando con pistola para robar y se encontró con policías que lo abatieron


Un intento de asalto dentro de un restaurante en la Vía al Mar terminó con un joven de 19 años abatido por policías de civil que estaban en el lugar. El hecho ocurrió en segundos y dejó una escena de pánico entre los comensales. El presunto cómplice logró escapar.

Un joven de 19 años entró armado a un restaurante en la Vía al Mar para cometer un robo y terminó muerto a tiros por policías de civil que estaban almorzando allí. Luis Sandro Guerrero Cera, conocido como “Ñoñi”, no alcanzó a disparar: cayó abatido entre las mesas mientras su cómplice escapaba.

El restaurante Ciudad Bonita, en el kilómetro 2 de la Vía al Mar, amaneció como cualquier otro día de diciembre: familias reunidas, grupos de amigos conversando, platos servidos y la brisa entrando desde Puerto Colombia. En minutos, ese ambiente se transformó en caos.

A las mesas llegó un joven armado, decidido a intimidar y a despojar a los presentes de lo que llevaran. No sabía que entre esos clientes habían agentes de la Sijín vestidos de civil. Nadie lo sabía. Tampoco sabía que esa sería su última mala decisión.

Luis Sandro Guerrero Cera, 19 años, ingresó al establecimiento levantando el arma. Las primeras versiones indican que intentó apuntar hacia los comensales. Pero la respuesta fue inmediata. Los agentes reaccionaron y se produjo su muerte dentro del restaurante. No hubo tiempo para negociar, correr o gritar.

En menos de un minuto, el intento de robo terminó con el joven abatido en el piso del local, a pocos centímetros de donde los clientes segundos antes consumían su almuerzo. Su cómplice, que lo acompañaba, huyó del lugar y aún es buscado por las autoridades.

Los policías aseguraron el sitio mientras los clientes salían temblando, algunos llorando, otros abrazando a sus hijos.

La vida de “Ñoñi” terminó allí, en un restaurante frecuentado por habitantes del norte del área metropolitana. Tenía 19 años y varias anotaciones por hurto. Según la Policía, delinquía en sectores del norte de Barranquilla y residía en el barrio Mundo Feliz. Para algunos, era un muchacho impulsivo. Para otros, un delincuente en ascenso. Para todos, un joven que eligió mal el rumbo y no tuvo retorno.

La Fiscalía asumió la investigación para establecer cómo fue el minuto exacto que acabó con su vida y para identificar al segundo hombre que escapó.

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Afuera, mientras el cuerpo era levantado, algunos curiosos se preguntaban qué llevó a un joven a cruzar esa puerta armado. Otros solo repetían lo mismo: “pudo habernos tocado a cualquiera”.


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