
Entre la basura y los sueños: el recolector que se volvió viral preguntando si su trabajo merece un salario mínimo de $2 millones
Mientras limpia las calles de Aracataca para generar el sustento de su familia y pagar sus estudios, este trabajador de la empresa de aseo convirtió su rutina diaria en un mensaje de dignidad laboral que hoy sacude redes sociales y reabre el debate sobre cuánto vale realmente el trabajo más invisible de la ciudad.
No trabaja frente a una oficina. No tiene aire acondicionado ni horarios cómodos. Su jornada comienza cuando muchos aún duermen y termina entre bolsas rotas, malos olores y calles que otros ensucian sin pensar. Aun así, Duván Castro sonríe.Es recolector de residuos en el municipio de Aracataca y, mientras recoge basura para ganarse la vida, también construye su futuro como estudiante de Ingeniería Ambiental.
Y ahora, una pregunta suya se volvió viral:
“¿Será que no nos merecemos ganar 2 millones de pesos de salario mínimo?”
La frase no salió desde una protesta salió espontánea desde la calle, mientras trabajaba.
Un trabajo duro que pocos quieren hacer
Duván trabaja para la empresa de aseo encargada de la limpieza urbana en Aracataca. Su labor consiste en recorrer las calles recogiendo desechos, enfrentando jornadas físicas exigentes y, muchas veces, la falta de cultura ciudadana frente al manejo de la basura.
No solo recoge residuos. También lidia con bolsas mal cerradas, desperdicios lanzados fuera de horario y la indiferencia de quienes pocas veces miran a quien limpia lo que otros dejan atrás.
Para muchos, es uno de los trabajos más difíciles que existen hoy. Para él, es una oportunidad.
Porque gracias a ese empleo paga sus estudios universitarios en Ingeniería Ambiental, una carrera que eligió precisamente para aportar soluciones al problema que enfrenta todos los días en las calles.
Motivación entre bolsas y escobas
Lejos de esconder su realidad laboral, Duván decidió mostrarla.
A través de TikTok comenzó a grabar videos motivacionales mientras trabaja. En ellos habla de disciplina, agradecimiento y esfuerzo. Su mensaje es simple: incluso en los trabajos más duros se puede encontrar propósito.
Reconoce que su labor no es placentera, pero insiste en que la disfruta porque representa un paso hacia sus metas.
Cada mañana, asegura, se levanta motivado a cumplir con su tarea, limpiar la ciudad y avanzar hacia el futuro que está construyendo.
Sus palabras comenzaron a conectar con miles de personas.
Y entonces llegó el video que cambió todo.
Mientras realizaba su jornada, Duván grabó un mensaje reflexionando sobre el salario mínimo y el valor del trabajo que realizan los recolectores de basura.
La pregunta fue directa, sin adornos:
¿No merecen ganar al menos dos millones de pesos quienes realizan esta labor?
El video se viralizó rápidamente. Miles de usuarios reaccionaron apoyándolo y señalando que trabajadores del aseo urbano deberían recibir mejores condiciones salariales por el esfuerzo físico, el riesgo sanitario y la importancia social de su labor.Muchos comentarios coincidían en lo mismo: sin ellos, las ciudades simplemente colapsarían.
Un trabajador viral
El crecimiento de su comunidad en redes sociales ha sido constante. Seguidores destacan no solo su mensaje positivo, sino la dignidad con la que asume un trabajo históricamente invisibilizado.
Duván no se presenta como víctima ni reclama desde la queja permanente. Su discurso mezcla realidad y esperanza: trabaja duro hoy mientras se prepara académicamente para transformar mañana el entorno ambiental que conoce desde la base.
Entre y calles polvorientas de Aracataca, el joven asegura que está construyendo su éxito paso a paso.
Una historia que inspira
La viralidad de sus videos dejó algo claro: detrás del uniforme de un recolector hay sueños, estudios y proyectos de vida que rara vez se cuentan.
Su historia no solo genera admiración. También incomoda, porque obliga a preguntarse cuánto vale realmente el trabajo esencial que sostiene la limpieza de las ciudades.
Mientras el debate sigue en redes, Duván Castro continúa haciendo lo mismo de siempre: levantarse temprano, recoger basura y grabar mensajes para recordarle a otros que incluso en medio de las dificultades se puede avanzar.
Porque, como él mismo repite en sus videos, el trabajo no define hasta dónde se puede llegar… pero sí puede ser el camino para lograrlo.
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