Enfrentamiento EE. UU.-Irán podría comenzar a sentirse y afectar a Europa


Tras ataques aéreos y represalias, la confrontación en Medio Oriente amenaza con afectar no solo la región, sino también mercados, rutas estratégicas y la seguridad europea.

La ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre objetivos en Irán, que comenzó como un ataque selectivo, ya se ha transformado en un conflicto regional que mantiene en vilo la economía mundial.

En pocos días, las hostilidades se extendieron al Líbano, los países del Golfo y ahora ponen en alerta a Europa. Explosiones, cohetes y drones cruzan fronteras, dejando cientos de muertos y miles de desplazados.

Desde Teherán, la población vive bajo el sonido constante de las sirenas. Autoridades iraníes aseguran que los ataques sobre instalaciones estratégicas causaron 168 muertos en una escuela del sur del país y 555 fallecidos en total desde el inicio de los bombardeos, aunque estas cifras no han podido ser verificadas de manera independiente.

La Guardia Revolucionaria, brazo militar ideológico de Irán, afirmó haber atacado 500 objetivos estadounidenses e israelíes, entre ellos la supuesta oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu, desmentida por Tel Aviv.

Tras días de ataques el presidente estadounidense Donald Trump advirtió: “La gran ola aún no comienza” y agregó que “no dudaría en enviar tropas terrestres a Irán si fuera necesario”. Sus declaraciones se dieron mientras continúan los bombardeos sobre Teherán y otras ciudades iraníes.

Hezbolá y la escalada en Líbano

Desde el sur del Líbano, Hezbolá lanzó cohetes y drones hacia el norte de Israel, en especial Haifa. La milicia chií, aliada de Irán, justificó la acción como represalia por ataques previos de EE. UU. y Israel.

La respuesta no se hizo esperar. Israel respondió de inmediato: más de 70 objetivos de Hezbolá fueron destruidos, incluidos centros de mando y depósitos de armas, y líderes del grupo abatidos. Según autoridades libanesas, al menos 52 personas murieron y 154 resultaron heridas, mientras más de 28.000 habitantes tuvieron que abandonar sus hogares.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, exigió la entrega de armas de Hezbolá y prohibió sus operaciones militares dentro del país.

La negativa fue rotunda. El grupo islamista rechazó la orden, acusando al gobierno de no condenar la “agresión” contra Líbano e Irán. Desde Jerusalén, portavoces militares israelíes advirtieron que “todas las opciones están sobre la mesa”, incluyendo una ofensiva terrestre que recordaría la guerra de 2024 contra Hezbolá.

Impacto en el Golfo y mercados globales

La escalada también alcanzó Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. Misiles y drones iraníes dañaron infraestructuras energéticas y bases militares con presencia estadounidense. Ante esto, las monarquías del Golfo derribaron aeronaves que ingresaban a su espacio aéreo.

Ante esto, Irán cerró el estrecho de Ormuz, por donde circula casi una quinta parte del petróleo mundial. Poniendo en jaque la economía.

Los mercados reaccionaron de inmediato: el Brent subió 7,2 % hasta 78,12 dólares y el WTI 6,2 % hasta 71,17 dólares. En Europa, el precio del gas natural se disparó más de 20 % ante el riesgo de interrupciones en el suministro.

Europa podría entrar en la guerra

El conflicto tocó suelo europeo cuando drones iraníes impactaron una base británica en Chipre, presuntamente lanzados desde Líbano o directamente desde Teherán.

Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, declaró: “Las instalaciones en Chipre no están siendo utilizadas por bombarderos estadounidenses”, pero reforzó la seguridad y advirtió que responderá ante cualquier ataque adicional. Grecia envió cazas F-16 para proteger la isla, y Francia anunció un aumento en su arsenal nuclear, advirtiendo que podría actuar junto con Alemania y el Reino Unido para neutralizar la amenaza iraní.

¿Qué está en juego?

Esta guerra, que ya ha dejado cientos de muertos y miles de desplazados, amenaza con expandirse más allá de Medio Oriente. La interrupción de rutas estratégicas y el aumento del precio de energía y gas son solo algunos de los efectos que podrían llegar a Europa.

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Expertos alertan que “lo que comenzó como un conflicto localizado puede convertirse en una crisis global si la escalada continúa”. Millones de personas viven ahora bajo la incertidumbre, mientras gobiernos y mercados monitorean cada movimiento de Irán, Estados Unidos e Israel.


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