
En Santa Marta muere una persona cada dos días en accidentes de tránsito: imprudencia la principal causa
21 personas han muerto en lo corrido de 2026. Las cifras proyectan un aumento alarmante de víctimas mientras autoridades refuerzan controles y advierten que la crisis nace también del comportamiento ciudadano.
Cada dos días, en Santa Marta, una familia recibe la peor llamada posible: un ser querido murió en un accidente de tránsito.
Las estadísticas oficiales confirman que la ciudad vive una tragedia silenciosa que ya deja 21 víctimas fatales en el inicio de 2026, una cifra que revela la dimensión real del riesgo que se respira diariamente en las vías.
No se trata de casos aislados. Es una tendencia que empieza a marcar el ritmo del año.
La cifra detrás del dolor
Los números explican lo que muchas familias ya sienten como una realidad cotidiana.
Con 21 fallecidos en aproximadamente 45 días, Santa Marta registra un promedio de 0,47 muertes diarias, es decir, una persona fallecida cada dos días.
Si esta tendencia continúa, la ciudad podría cerrar el año con cerca de 168 víctimas fatales por accidentes de tránsito, superando registros recientes y manteniéndose entre las capitales con mayores índices de mortalidad vial del país.
Detrás de cada cifra hay historias truncadas: trabajadores que no regresaron a casa, jóvenes que no llegaron a su destino y familias que pasaron de la rutina diaria al duelo inesperado.
Carnaval bajo vigilancia… pero con víctimas
Durante las festividades de Carnaval, uno de los momentos de mayor circulación vehicular del año, la Alcaldía Distrital desplegó operativos intensivos entre el 13 y el 17 de febrero.
El balance oficial dejó ver un panorama preocupante: 213 comparendos impuestos; 140 vehículos inmovilizados y decenas de conductores sancionados por conductas de alto riesgo.
Entre las principales infracciones detectadas estuvieron conducir en estado de embriaguez, circular sin revisión técnico-mecánica, portar placas adulteradas, manejar sin licencia o sin SOAT y realizar maniobras peligrosas.
A pesar de los controles, el resultado fue doloroso: tres personas murieron durante ese mismo periodo, dos de ellas en hechos ocurridos dentro de Santa Marta.
Una crisis que nace en las decisiones humanas
Las autoridades distritales precisan que buena parte de los accidentes no responde únicamente a fallas en la infraestructura, sino a decisiones individuales que pudieron evitarse.
Exceso de velocidad, irrespeto por las señales, conducción bajo efectos del alcohol o incumplimiento de normas básicas siguen apareciendo como factores recurrentes en los siniestros.
Desde la Secretaría de Movilidad se hizo un llamado urgente a la corresponsabilidad ciudadana:
“La movilidad segura no depende únicamente de los controles. Requiere conciencia, respeto por la norma y compromiso ciudadano”.
El Distrito anunció que los operativos continuarán de manera permanente, priorizando la prevención y la protección de la vida como eje central de la política pública de movilidad.
Una alerta que ya venía creciendo
La preocupación no surge de la nada. Informes nacionales ya habían ubicado a Santa Marta entre las ciudades con mayores tasas de mortalidad por accidentes de tránsito en Colombia.

El comportamiento de 2026 sugiere que la situación podría agravarse.
Mientras otros indicadores de violencia fluctúan, los siniestros viales avanzan casi en silencio, convirtiéndose en una crisis constante que rara vez ocupa el mismo nivel de alarma pública que otros hechos violentos.
Históricamente, los motociclistas figuran entre las principales víctimas, reflejando una combinación peligrosa entre crecimiento del parque automotor, informalidad laboral y baja cultura vial.
La tragedia que se repite
No hay grandes titulares nacionales después de cada accidente. No hay movilizaciones masivas. Pero cada dos días alguien falta en una mesa familiar.
Cada dos días una vida se detiene en una avenida, una esquina o una carretera urbana.
Santa Marta sigue moviéndose, el tráfico continúa y las motos aceleran entre carros y peatones, mientras la estadística crece casi sin pausa.

La pregunta ya no es si la ciudad enfrenta una crisis vial.
La pregunta es cuánto tiempo más podrá seguir normalizando que morir en la vía se haya vuelto parte de la rutina.
Porque hoy la cifra ya tiene rostro humano: en Santa Marta, en 2026, una familia pierde a alguien cada dos días en un accidente de tránsito.
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