En minutos y sin ruido: así operan las bandas que roban computadores de carros en Santa Marta


Una serie de hurtos cometidos en una sola noche dejó al menos seis vehículos inutilizados en los sectores de Vía Alejandría y San Pedro Alejandrino. Las cámaras de seguridad registraron cómo los delincuentes actúan en menos de cinco minutos, sin alertar a vecinos ni vigilantes.

No hubo vidrios rotos, no sonaron alarmas y nadie pidió auxilio. En cuestión de minutos, varios vehículos quedaron convertidos en chatarra inmóvil. Así operan las bandas dedicadas al robo de computadores de carros en Santa Marta, un delito silencioso que se ejecuta con precisión y sangre fría.

La noche más reciente dejó evidencia clara de su forma de actuar. En el sector de la Organización Vía Alejandría, al menos tres vehículos fueron violentados uno tras otro. Los delincuentes llegaron, manipularon las cerraduras, desactivaron los sistemas de seguridad y extrajeron el computador del motor sin generar sospecha alguna. Todo ocurrió en menos de cinco minutos por vehículo.

El golpe no se descubrió de inmediato. Fue al amanecer, cuando los propietarios intentaron encender sus carros para ir a trabajar o cumplir compromisos diarios, que se dieron cuenta de que algo no estaba bien. El vehículo no respondía. No arrancaba. La razón era la misma en todos los casos: el computador había sido robado.

La misma noche, el mismo libreto se repitió en el barrio San Pedro Alejandrino. Allí, por lo menos otros tres vehículos fueron blanco de la delincuencia. Los hurtos ocurrieron bajo la misma modalidad: sin violencia visible, sin escándalo y con una coordinación que evidencia experiencia.

Las cámaras de seguridad de la zona captaron parte de los robos. En los videos se observa cómo los delincuentes actúan con absoluta tranquilidad, como si se tratara de los dueños de los carros o de mecánicos realizando una revisión rutinaria. Esa puesta en escena fue tan convincente que incluso vigilantes del sector pasaron a pocos metros de los sujetos sin intervenir, creyendo que se trataba de una labor legítima.

El daño, sin embargo, es profundo. El robo del computador no solo representa una pérdida económica considerable, sino que deja al propietario sin posibilidad de movilizar el vehículo. El carro queda inutilizado y, en muchos casos, la reparación supera varios millones de pesos.

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Las imágenes ya están en poder de las autoridades y de los afectados, quienes esperan respuestas ante una modalidad delictiva que se repite y que sigue operando con total sigilo en distintos puntos de la ciudad. Mientras tanto, la advertencia es clara: en Santa Marta, hoy basta una noche y unos pocos minutos para que un vehículo quede fuera de servicio, sin ruido y sin testigos.


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